miércoles, 9 de septiembre de 2015

Quiero encontrarte Capitulo 1

Hay encuentros que no podemos saber si son una  bendición o una maldición,  hacen que el mundo parezca tan pequeño como un grano de arena, que  el pasado  nos siguiese sin darnos una opción de escapar.
Rebeca  regresaba a su ciudad natal  luego de pasar 14 años viviendo en el extranjero, en ese entonces su familia tenía una pequeña empresa que pasaba por una inestable situación económica su padre decidió  vender aquella empresa y con el dinero de esta envió a su familia a vivir con unos parientes en el extranjero, prometiendo reencontrarse con ellos, cosa que jamás sucedió, a los más tarde recibieron la  noticia de que  había desaparecido.
Buscaron por años pero la escena de su desaparición les hizo perder las esperanzas de volverle a encontrar…
Ella regresaba con la esperanza de poder reabrir el caso de la desaparición de su padre, además de  reencontrarse con su  primer amor, un niño  unos años mayor que ella, quien se había mudado un mes antes de que marcharan, aquel niño para ella siempre había sido su príncipe azul, por eso ahora estaba dispuesta a encontrarlo, aunque había perdido todo contacto con la gente de aquella ciudad como un intento de su familia  de superar la pérdida del padre, había logrado contactarse con su amigo de la infancia quien amablemente  le ofreció una habitación de su hogar el que compartía con otros chico, para que pudiese ocupar durante su estancia, ya que el ir y venir con los papeleos, además de que realizaría una búsqueda por la ciudad y conocidos de su padre, sería un gran gasto, por lo que la oportunidad de al menos poder ahorrar en el alojamiento le hacía feliz.
Espero fuera del aeropuerto junto a su equipaje, a medida los minutos pasaban comenzó a temer que todo fuese una broma de aquel chico y que este no viniese por ella, por lo que el paso de los minutos se volvió más y más insoportable, se sobresaltó al escuchar  el tono de su teléfono avisándole de un mensaje, el cual se apresuró a revisar, sintiéndose ansiosa al ver que se trataba del número de Andrés su amigo de la infancia “ si eres las chica de  la maleta de líneas rosas, estoy  dos auto s a la derecha “, levanto la mirada  rápidamente buscando en aquella dirección, encontrándose con un hombre de más o  menos su edad que  le observaba    curioso  parado junto a la puerta del chofer, temerosa levanto la mano, a lo que él respondió de igual manera, provocando que ambos sonrieran al unísono.
 Él se acercó rápidamente para ayudarle con las maletas mientras saludaba, algo a prisa ya que se había detenido  en un lugar  donde no podía estacionarse.
-discúlpame llegue un poco tarde, tuve que ir por mi jefe, además soy pésimo fisionomista, no estaba seguro de que fueses tú.
- no tienes que disculparte
Ambos se apresuraron al auto, el cual más de cerca, Rebeca pudo notar que se trataba de un modelo un poco  lujoso, luego de guardar la maleta, Andrés noto como  ella observaba  el auto,  avergonzado se apresuró a aclarar:
-no es mío…. No tendría  como pagar ese tipo de auto, es de mi jefe- la guio hasta la puerta tras el chofer abriéndola  nervioso- no tuve tiempo de llevar a mi jefe a casa así que está aquí,  perdón pero tendrás que sentarte junto a él.
Rebeca se sentó   rápidamente avergonzada,  espero hasta que   comenzara a conducir para dirigir su mirada hacia su acompañante, era un hombre joven vestido de manera casual  pero muy a la moda, además  podía notar a simple vista que su ropa era  sumamente cara, él dormía despreocupadamente   con su cabeza apoyada    en el respaldo de su asiento, llevaba unos audífonos puestos   ella podía escuchar levemente la música  por  lo que podía suponer que los llevaba para que la música tapase el ruido ambiente y así poder dormir.

-¿tu jefe no se molestara por este desvió?- pregunto ella en un todo de voz un poco más bajo
-su  nombre es Daniel…. le molestara si lo llamamos “Jefe”,  aunque parezca una persona intimidante es muy permisivo,  cuando le dije que  vendríamos por ti solo me pregunto si podía dormir y me dijo que te saludara de su parte
-¿trabajas en su empresa?
-no…se podría decir que soy su niñero
-¿su niñero?
-podríamos decir que mi trabajo es cuidar al niño rico que escapo de casa
-no me digas que….
-creo que ya lo entendiste… la persona que vive conmigo es el
Rebeca no entendía  porque, jamás le había sucedido con una persona, menos con una que hasta entonces solo había visto durmiendo, pero la  sola presencia de él  le intimidaba y hacía sentir incomoda,  14 años sin contacto era tiempo suficiente para convertir a Andrés en un extraño, pero   ella se sentía cómoda junto a él, no era así con Daniel, por lo que no se imaginaba viviendo bajo el mismo techo.
Andrés comenzó a tararear una pegajosa canción mientras conducía adentrándose  en la zona urbana, aquella ciudad que entonces solo por poco se diferenciaba de un pueblo ahora era una   moderna  llena de edificios enormes y calles atochadas de autos,  Andrés observo a Rebeca por el retrovisor, al verla  emocionada observando por la ventana sonrió, mientras se detuvo en el trafico comenzó a  pensar si lo que estaba haciendo era correcto o no, volvió a observar por su retrovisor, pero esta vez dio una mirada a Daniel quien aún  dormía, dio un gran suspiro que no pasó inadvertido para  Rebeca  
-¿sucede algo?
-creo que estaremos atorados en el tráfico por un rato-   respondió el mientras  escondía su mirada en el volante.
Daniel se acomodó mientras dormía, doblando un poco su  cuerpo en dirección a Rebeca, la que se sobresaltó ante ese movimiento repentino,  quedando un poco incomoda sus por piernas que invadían su espacio.
Ambos se quedaron en silencio  mientras ella intentaba  apartar discretamente las piernas de Daniel para volver a acomodarse, había algo que quería preguntarle a Andrés pero aun no encontraba el momento para hacerlo, pero este como si pudiese leer su mente o tal vez simplemente era la pregunta más obvia en aquella situación dijo:
-nuestras antiguas casas ya no existen…hace unos años compraron esos terrenos por la reestructuración de la ciudad, mis padres se marcharon al campo, como el pago fue bueno  ahora viven sin preocupaciones en una gran casa,  no me atreví a decírtelo cuando me contactaste
-ya veo…
Siguieron su camino lentamente en silencio,  apoyándose en la ventana ahora con una mirada melancólica, comenzó a pensar que encontrar alguna pista de su padre o de  aquel chico sería difícil la ciudad ya no era la misma y con aquella casa se había  desvanecido su única pista, comenzó a creer que ese viaje era un error, después de todo su madre se lo había dicho, lo mejor era asumir el hecho de que no volverían a saber de su padre, sentía que era la única que no había podido dar vuelta la página y continuar con su vida, porque aunque el tiempo pasara, una parte de ella seguía detenida en el día de su partida de esa ciudad,  por ello pensó que una vez ahí el tiempo de aquella parte detenida también comenzaría a correr, pero ahora parecía estancarse más y más
Daniel volvió a acomodarse esta vez giro en  la otra dirección, dejando caer su cabeza de golpe sobre los hombros de Rebeca quien pareció congelarse nerviosa, sin atreverse a moverlo se quedó ahí, inconscientemente intentaba contener la respiración para no despertarle
Andrés  continuo conduciendo por la ciudad, Rebeca notaba como cada vez   el  vecindario parecía más y más lujoso, luego pensó que era lógico que una persona con un chofer personal y ese tipo de automóvil viviese en un lugar así,  pensando en eso intentaba distraer su atención observando por la ventana, pero la suave mezcla entre Shampoo y perfume que emanaba  de la persona  junto a ella llamaba una y otra vez su atención,  haciendo que por primera vez en todo ese recorrido sintiese curiosidad por verle más de cerca, pero a pesar de sus sutiles esfuerzos el Angulo en el que su rostro se encontraba no le permitía  verlo.
-ahora que está dormido puedo decirlo- dijo de pronto Andrés sobresaltando a  Rebeca – Daniel es una persona fácilmente mal interpretable,  aun que puedas pensar que es una persona malcriada,  fría o cualquier mala impresión que  tenga, recuerda siempre que  le cuesta mucho demostrar sus emociones, su personalidad desagradable es su forma de  defenderse.
-lo que dices no me tranquiliza mucho
-esa no era mi intención….bueno vamos llegando
Ella  observo por la ventana viendo un lujoso edificio, no lograba  ver el final de este, el edificio  brillaba con sus enormes ventanales  y un hermoso jardín exterior, rebosantes de elegancia,  las calles alrededor completamente limpias,  llenas de  edificios  y establecimientos igualmente lujosos, ingresaron  a un estacionamiento subterráneo, muy espacioso,  estacionaron muy cerca de la puerta, entonces Andrés desabrocho su cinturón y volteo  para   tocar  el hombro de Daniel para despertarle, luego volvió  hasta la  puerta para bajar .
Segundos después de aquel  sutil toque  Daniel  pareció comenzar a despertar,  había sido tan sutil la forma en que Andrés le había tocado que hiso dudar a Rebeca sobre el echo e que Daniel hubiese estado despierto todo el camino, el   aparentemente aun  algo dormido sin aun apartar su cabeza su hombro, comenzó a buscar torpemente sus audífonos para quitárselos,  Rebeca  inclino su cabeza hasta el para poder observar lo que hacía, en el momento que el lentamente  levanto la suya para observarle,  sus miradas se encontraron  a milímetros de distancia, a pesar de que ella sonrojo de inmediato, el aun con  sus ojos adormilados no pareció inmutarse y suavemente dijo:
-hola
Para luego apartarse despreocupadamente y  estirar su cuerpo mientras bostezaba, Andrés abrió la puerta junto a Rebeca invitándola a descender, tras ella  Daniel quien sin preocuparse por algo comenzó a caminar hacia el interior del edificio aun adormilado
-la llevare hasta  la entrada para  mostrarle todo- se apresuró a decir  Andrés, el  levanto su mano  mientras caminaba dejando en claro que había escuchado.
Andrés cerró la puerta e invito a Rebeca  a seguirle, juntos llegaron hasta  una puerta diferente a la  donde   Daniel había entrado, encontrando un ascensor  al cual accedieron, cuando las puertas se cerraron Andrés comenzó a explicar
-aunque  este edificio es lujoso no todas las personas  aquí tienen el mismo nivel económico, por  eso podríamos decir que esta entrada es la general  que te lleva a las áreas comunes y jardines además de la zona donde viven  los “no tan ricos” por decirlo de alguna manera, en cambio la puerta por donde se  fue Daniel es la parte sumamente exclusiva del edificio, aunque  los departamentos no difieren mucho de los de esta parte, el nivel de seguridad es muchísimo mayor, ahí viven personas influyentes, celebridades….y nosotros
Descendieron del ascensor mientras  Rebeca parecía un poco desconcertada, jamás hubiese pensado que  llegaría a un lugar así,  él le enseño las medidas de seguridad,   como ingresar al edificio, además de solicitar una tarjeta de entrada para que pudiese usar y de presentarla al personal de seguridad, ella se sentía  incomoda de solo estar ahí, parecía un mundo completamente distinto al que ella acostumbraba. Incluso llegaba a sentir que su ropa no era la adecuada para vivir  ahí.
-el vivir en un lugar así fue una condición  de la familia de Daniel, no puedo darte los detalles, pero  créeme que lo menos que él quería era vivir en un lugar así, es más los primeros meses  vivíamos en un pequeño apartamento al otro lado de la ciudad
-pensaba que  era alguien aferrado a este tipo de vida
-¿lo dices por su ropa?- pregunto a lo que ella asintió con su cabeza- creo que cambiaras e opinión con los días.
Llegaron a  la puerta del apartamento, al abrirse esta    dejo tras de sí un  espacioso apartamento,  desde la puerta era imposible lograr verlo todo,  un enorme ventanal con una hermosa vista de la ciudad,  Rebeca camino inconscientemente hasta el, como se encontraban en el piso 20 parecía que podía ver toda la ciudad desde ese punto, Andrés sonrió, luego de ver su reloj dijo:
-aún quedan algunas horas para el almuerzo, debes estar cansada,  te esperare para el almuerzo
Ella acepto,  en la guió por un pasillo hasta una habitación parados junto a la puerta, Rebeca de inmediato noto que la puerta de enfrente estaba abierta inevitablemente miro hasta el interior donde  sobre una enorme cama   dormía Daniel, Andrés entro  volviéndolo a despertar, él se levantó aun dormido, Andrés abrió  la cama y este volvió a acostarse, acto seguido  lo tapo.
-te he dicho que debes meterte dentro,  ¿te despierto para el almuerzo?
-cena- apenas respondió a causa del sueño.
Salió de la habitación disculpándose,  se acercó a la puerta, sostuvo la perilla y pareció un dudar un poco en girarla,  luego de un pequeño suspiro la abrió rápidamente, revelando una  habitación con una  gran cama  de cobertor rosa, almohadones  y cojines a todo, además de un gran oso de peluche rosa que luego  de observarlo bien parecía para sentarse, Rebeca entro un poco extrañada de una habitación tan exageradamente femenina en un apartamento de dos chicos
-Daniel quería que te sintieras cómoda y preparo esta habitación para ti, creo que exagero
-¡compro todo esto solo por mí! ¿Por qué?
-déjalo es una persona extraña, como sea  intenta dormir, te despertare al almuerzo, iré por la maleta
Al cerrarse la puerta Rebeca se sentó en la cama, la cual era sorprendentemente  suave,  dejo caer su cuerpo sobre los cojines, mientras  intentaba asimilar el hecho de que una persona que ni si quiera se había molestado en presentarse y parecía ignorar su presencia, había comprado  todo eso para ella, de pronto se levantó  y abrió la cama para meterse dentro para no ser regañada por Andrés sin daré cuenta se durmió.

Rebeca  dormía sobre muchas  plumas  mientras otras caían  lentamente  acariciando su rostro, aquella sensación le hacía sentirse muy relajada, además de un suave olor que le hacía desear sentirlo más cerca de pronto una voz le dijo
-he esperado mucho para verte… quiero saber qué tipo de persona eres…

Le pareció escuchar el sonido de la puerta lo que le hizo despertarse ligeramente, observo a su alrededor  pero no parecía haber señales de que alguien hubiese estado ahí,  pensó que todo era producto del sueño y su imaginación ya que el aroma de aquel sueño  aún permanecía junto a ella, cerro sus ojos y nuevamente volvió a dormir.

1 comentario:

  1. Waaaaa me encantó! Tengo que aprender a describir lugares como tú. Creo que eso voy a corregir en mi relato. En la noche seguiré leyendo.
    Me hicieron ruido algunas repeticiones de palabras y la puntuación. Detalles.
    Felicitaciones!

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