Hay encuentros que no podemos saber si son una bendición o una maldición, hacen que el mundo parezca tan pequeño como
un grano de arena, que el pasado nos siguiese sin darnos una opción de
escapar.
Rebeca regresaba a su
ciudad natal luego de pasar 14 años
viviendo en el extranjero, en ese entonces su familia tenía una pequeña empresa
que pasaba por una inestable situación económica su padre decidió vender aquella empresa y con el dinero de
esta envió a su familia a vivir con unos parientes en el extranjero,
prometiendo reencontrarse con ellos, cosa que jamás sucedió, a los más tarde
recibieron la noticia de que había desaparecido.
Buscaron por años pero la escena de su desaparición les hizo
perder las esperanzas de volverle a encontrar…
Ella regresaba con la esperanza de poder reabrir el caso de
la desaparición de su padre, además de
reencontrarse con su primer amor,
un niño unos años mayor que ella, quien
se había mudado un mes antes de que marcharan, aquel niño para ella siempre
había sido su príncipe azul, por eso ahora estaba dispuesta a encontrarlo,
aunque había perdido todo contacto con la gente de aquella ciudad como un
intento de su familia de superar la
pérdida del padre, había logrado contactarse con su amigo de la infancia quien
amablemente le ofreció una habitación de
su hogar el que compartía con otros chico, para que pudiese ocupar durante su
estancia, ya que el ir y venir con los papeleos, además de que realizaría una
búsqueda por la ciudad y conocidos de su padre, sería un gran gasto, por lo que
la oportunidad de al menos poder ahorrar en el alojamiento le hacía feliz.
Espero fuera del aeropuerto junto a su equipaje, a medida
los minutos pasaban comenzó a temer que todo fuese una broma de aquel chico y
que este no viniese por ella, por lo que el paso de los minutos se volvió más y
más insoportable, se sobresaltó al escuchar
el tono de su teléfono avisándole de un mensaje, el cual se apresuró a
revisar, sintiéndose ansiosa al ver que se trataba del número de Andrés su
amigo de la infancia “ si eres las chica de
la maleta de líneas rosas, estoy
dos auto s a la derecha “, levanto la mirada rápidamente buscando en aquella dirección,
encontrándose con un hombre de más o menos
su edad que le observaba curioso
parado junto a la puerta del chofer, temerosa levanto la mano, a lo que él
respondió de igual manera, provocando que ambos sonrieran al unísono.
Él se acercó
rápidamente para ayudarle con las maletas mientras saludaba, algo a prisa ya
que se había detenido en un lugar donde no podía estacionarse.
-discúlpame llegue un poco tarde, tuve que ir por mi jefe,
además soy pésimo fisionomista, no estaba seguro de que fueses tú.
- no tienes que disculparte
Ambos se apresuraron al auto, el cual más de cerca, Rebeca
pudo notar que se trataba de un modelo un poco
lujoso, luego de guardar la maleta, Andrés noto como ella observaba el auto,
avergonzado se apresuró a aclarar:
-no es mío…. No tendría
como pagar ese tipo de auto, es de mi jefe- la guio hasta la puerta tras
el chofer abriéndola nervioso- no tuve
tiempo de llevar a mi jefe a casa así que está aquí, perdón pero tendrás que sentarte junto a él.
Rebeca se sentó
rápidamente avergonzada, espero
hasta que comenzara a conducir para
dirigir su mirada hacia su acompañante, era un hombre joven vestido de manera
casual pero muy a la moda, además podía notar a simple vista que su ropa era sumamente cara, él dormía despreocupadamente con su cabeza apoyada en el respaldo de su asiento, llevaba unos
audífonos puestos ella podía escuchar
levemente la música por lo que podía suponer que los llevaba para que
la música tapase el ruido ambiente y así poder dormir.
-¿tu jefe no se molestara por este desvió?- pregunto ella en
un todo de voz un poco más bajo
-su nombre es Daniel….
le molestara si lo llamamos “Jefe”, aunque
parezca una persona intimidante es muy permisivo, cuando le dije que vendríamos por ti solo me pregunto si podía
dormir y me dijo que te saludara de su parte
-¿trabajas en su empresa?
-no…se podría decir que soy su niñero
-¿su niñero?
-podríamos decir que mi trabajo es cuidar al niño rico que
escapo de casa
-no me digas que….
-creo que ya lo entendiste… la persona que vive conmigo es
el
Rebeca no entendía porque,
jamás le había sucedido con una persona, menos con una que hasta entonces solo había
visto durmiendo, pero la sola presencia
de él le intimidaba y hacía sentir
incomoda, 14 años sin contacto era
tiempo suficiente para convertir a Andrés en un extraño, pero ella se sentía cómoda junto a él, no era así
con Daniel, por lo que no se imaginaba viviendo bajo el mismo techo.
Andrés comenzó a tararear una pegajosa canción mientras
conducía adentrándose en la zona urbana,
aquella ciudad que entonces solo por poco se diferenciaba de un pueblo ahora
era una moderna llena de edificios enormes y calles atochadas
de autos, Andrés observo a Rebeca por el
retrovisor, al verla emocionada
observando por la ventana sonrió, mientras se detuvo en el trafico comenzó
a pensar si lo que estaba haciendo era
correcto o no, volvió a observar por su retrovisor, pero esta vez dio una
mirada a Daniel quien aún dormía, dio un
gran suspiro que no pasó inadvertido para
Rebeca
-¿sucede algo?
-creo que estaremos atorados en el tráfico por un rato- respondió el mientras escondía su mirada en el volante.
Daniel se acomodó mientras dormía, doblando un poco su cuerpo en dirección a Rebeca, la que se
sobresaltó ante ese movimiento repentino,
quedando un poco incomoda sus por piernas que invadían su espacio.
Ambos se quedaron en silencio mientras ella intentaba apartar discretamente las piernas de Daniel
para volver a acomodarse, había algo que quería preguntarle a Andrés pero aun
no encontraba el momento para hacerlo, pero este como si pudiese leer su mente
o tal vez simplemente era la pregunta más obvia en aquella situación dijo:
-nuestras antiguas casas ya no existen…hace unos años
compraron esos terrenos por la reestructuración de la ciudad, mis padres se
marcharon al campo, como el pago fue bueno
ahora viven sin preocupaciones en una gran casa, no me atreví a decírtelo cuando me
contactaste
-ya veo…
Siguieron su camino lentamente en silencio, apoyándose en la ventana ahora con una mirada
melancólica, comenzó a pensar que encontrar alguna pista de su padre o de aquel chico sería difícil la ciudad ya no era
la misma y con aquella casa se había
desvanecido su única pista, comenzó a creer que ese viaje era un error,
después de todo su madre se lo había dicho, lo mejor era asumir el hecho de que
no volverían a saber de su padre, sentía que era la única que no había podido
dar vuelta la página y continuar con su vida, porque aunque el tiempo pasara,
una parte de ella seguía detenida en el día de su partida de esa ciudad, por ello pensó que una vez ahí el tiempo de
aquella parte detenida también comenzaría a correr, pero ahora parecía estancarse
más y más
Daniel volvió a acomodarse esta vez giro en la otra dirección, dejando caer su cabeza de
golpe sobre los hombros de Rebeca quien pareció congelarse nerviosa, sin
atreverse a moverlo se quedó ahí, inconscientemente intentaba contener la
respiración para no despertarle
Andrés continuo
conduciendo por la ciudad, Rebeca notaba como cada vez el
vecindario parecía más y más lujoso, luego pensó que era lógico que una
persona con un chofer personal y ese tipo de automóvil viviese en un lugar así, pensando en eso intentaba distraer su
atención observando por la ventana, pero la suave mezcla entre Shampoo y
perfume que emanaba de la persona junto a ella llamaba una y otra vez su atención, haciendo que por primera vez en todo ese
recorrido sintiese curiosidad por verle más de cerca, pero a pesar de sus
sutiles esfuerzos el Angulo en el que su rostro se encontraba no le
permitía verlo.
-ahora que está dormido puedo decirlo- dijo de pronto Andrés
sobresaltando a Rebeca – Daniel es una
persona fácilmente mal interpretable,
aun que puedas pensar que es una persona malcriada, fría o cualquier mala impresión que tenga, recuerda siempre que le cuesta mucho demostrar sus emociones, su
personalidad desagradable es su forma de
defenderse.
-lo que dices no me tranquiliza mucho
-esa no era mi intención….bueno vamos llegando
Ella observo por la
ventana viendo un lujoso edificio, no lograba
ver el final de este, el edificio
brillaba con sus enormes ventanales
y un hermoso jardín exterior, rebosantes de elegancia, las calles alrededor completamente
limpias, llenas de edificios
y establecimientos igualmente lujosos, ingresaron a un estacionamiento subterráneo, muy
espacioso, estacionaron muy cerca de la
puerta, entonces Andrés desabrocho su cinturón y volteo para
tocar el hombro de Daniel para
despertarle, luego volvió hasta la puerta para bajar .
Segundos después de aquel
sutil toque Daniel pareció comenzar a despertar, había sido tan sutil la forma en que Andrés
le había tocado que hiso dudar a Rebeca sobre el echo e que Daniel hubiese
estado despierto todo el camino, el
aparentemente aun algo dormido
sin aun apartar su cabeza su hombro, comenzó a buscar torpemente sus audífonos
para quitárselos, Rebeca inclino su cabeza hasta el para poder
observar lo que hacía, en el momento que el lentamente levanto la suya para observarle, sus miradas se encontraron a milímetros de distancia, a pesar de que
ella sonrojo de inmediato, el aun con
sus ojos adormilados no pareció inmutarse y suavemente dijo:
-hola
Para luego apartarse despreocupadamente y estirar su cuerpo mientras bostezaba, Andrés
abrió la puerta junto a Rebeca invitándola a descender, tras ella Daniel quien sin preocuparse por algo comenzó
a caminar hacia el interior del edificio aun adormilado
-la llevare hasta la
entrada para mostrarle todo- se apresuró
a decir Andrés, el levanto su mano mientras caminaba dejando en claro que había
escuchado.
Andrés cerró la puerta e invito a Rebeca a seguirle, juntos llegaron hasta una puerta diferente a la donde
Daniel había entrado, encontrando un ascensor al cual accedieron, cuando las puertas se
cerraron Andrés comenzó a explicar
-aunque este edificio
es lujoso no todas las personas aquí
tienen el mismo nivel económico, por eso
podríamos decir que esta entrada es la general
que te lleva a las áreas comunes y jardines además de la zona donde
viven los “no tan ricos” por decirlo de
alguna manera, en cambio la puerta por donde se
fue Daniel es la parte sumamente exclusiva del edificio, aunque los departamentos no difieren mucho de los de
esta parte, el nivel de seguridad es muchísimo mayor, ahí viven personas
influyentes, celebridades….y nosotros
Descendieron del ascensor mientras Rebeca parecía un poco desconcertada, jamás
hubiese pensado que llegaría a un lugar
así, él le enseño las medidas de
seguridad, como ingresar al edificio,
además de solicitar una tarjeta de entrada para que pudiese usar y de
presentarla al personal de seguridad, ella se sentía incomoda de solo estar ahí, parecía un mundo
completamente distinto al que ella acostumbraba. Incluso llegaba a sentir que
su ropa no era la adecuada para vivir
ahí.
-el vivir en un lugar así fue una condición de la familia de Daniel, no puedo darte los
detalles, pero créeme que lo menos que él
quería era vivir en un lugar así, es más los primeros meses vivíamos en un pequeño apartamento al otro
lado de la ciudad
-pensaba que era
alguien aferrado a este tipo de vida
-¿lo dices por su ropa?- pregunto a lo que ella asintió con
su cabeza- creo que cambiaras e opinión con los días.
Llegaron a la puerta
del apartamento, al abrirse esta dejo
tras de sí un espacioso
apartamento, desde la puerta era
imposible lograr verlo todo, un enorme
ventanal con una hermosa vista de la ciudad,
Rebeca camino inconscientemente hasta el, como se encontraban en el piso
20 parecía que podía ver toda la ciudad desde ese punto, Andrés sonrió, luego
de ver su reloj dijo:
-aún quedan algunas horas para el almuerzo, debes estar
cansada, te esperare para el almuerzo
Ella acepto, en la
guió por un pasillo hasta una habitación parados junto a la puerta, Rebeca de
inmediato noto que la puerta de enfrente estaba abierta inevitablemente miro
hasta el interior donde sobre una enorme
cama dormía Daniel, Andrés entro volviéndolo a despertar, él se levantó aun
dormido, Andrés abrió la cama y este
volvió a acostarse, acto seguido lo
tapo.
-te he dicho que debes meterte dentro, ¿te despierto para el almuerzo?
-cena- apenas respondió a causa del sueño.
Salió de la habitación disculpándose, se acercó a la puerta, sostuvo la perilla y pareció
un dudar un poco en girarla, luego de un
pequeño suspiro la abrió rápidamente, revelando una habitación con una gran cama
de cobertor rosa, almohadones y
cojines a todo, además de un gran oso de peluche rosa que luego de observarlo bien parecía para sentarse, Rebeca
entro un poco extrañada de una habitación tan exageradamente femenina en un
apartamento de dos chicos
-Daniel quería que te sintieras cómoda y preparo esta
habitación para ti, creo que exagero
-¡compro todo esto solo por mí! ¿Por qué?
-déjalo es una persona extraña, como sea intenta dormir, te despertare al almuerzo,
iré por la maleta
Al cerrarse la puerta Rebeca se sentó en la cama, la cual
era sorprendentemente suave, dejo caer su cuerpo sobre los cojines,
mientras intentaba asimilar el hecho de
que una persona que ni si quiera se había molestado en presentarse y parecía
ignorar su presencia, había comprado
todo eso para ella, de pronto se levantó
y abrió la cama para meterse dentro para no ser regañada por Andrés sin
daré cuenta se durmió.
Rebeca dormía sobre
muchas plumas mientras otras caían lentamente
acariciando su rostro, aquella sensación le hacía sentirse muy relajada,
además de un suave olor que le hacía desear sentirlo más cerca de pronto una
voz le dijo
-he esperado mucho para verte… quiero saber qué tipo de
persona eres…
Le pareció escuchar el sonido de la puerta lo que le hizo
despertarse ligeramente, observo a su alrededor
pero no parecía haber señales de que alguien hubiese estado ahí, pensó que todo era producto del sueño y su
imaginación ya que el aroma de aquel sueño
aún permanecía junto a ella, cerro sus ojos y nuevamente volvió a
dormir.
Waaaaa me encantó! Tengo que aprender a describir lugares como tú. Creo que eso voy a corregir en mi relato. En la noche seguiré leyendo.
ResponderEliminarMe hicieron ruido algunas repeticiones de palabras y la puntuación. Detalles.
Felicitaciones!