Andrés detuvo la punta del cuchillo por unos segundos para prestar atención a lo que sucedía tras
él, respiro lentamente concentrándose en
ello y continuo con su trabajo, las
horas parecían pasar más rápido con el movimiento de este y las
ollas:
-desde la infancia solo he querido sorprenderte y ahora que
nos volvemos a encontrar, solo soy un
niñero, a esta edad…solo soy un niñero- pensó mientras secaba sus manos.
Preparo el encimero
de la cocina, colocando cuidadosamente
los platos, luego de esto camino hasta la puerta, dando una mirada primeramente
a la habitación de Daniel, quien dormía
enterrado entre la ropa de su cama, dejando ver apenas la punta de un mechón de su cabello,
dio la vuelta y golpeo suavemente a la puerta de Rebeca, tras no recibir respuesta volvió a golpear, unos segundos más tarde
logro escuchar como parecía levantarse por lo que pregunto
-¿puedo entrar?
-sí, adelante
Abrió lentamente la puerta, encontrándola sentada a un
costado de la cama, aun dormida con su
cabello desarreglado, entro a la
habitación cerrando la puerta tras él,
avanzo hasta ella, estirando su
mano le arreglo un poco el cabello
-¿descansaste?
-si descanse muy bien…. ¿viniste a dejar la maleta?
-la maleta esta fuera, es primera vez que vengo…. ¿ocurrió algo?
-no, nada
-te espero la comida esta lista
Dijo mientras se marchaba, cerró la puerta y aun sujetándola
observo nuevamente a Daniel quien aún se mantenía en la misma posición
-si vas a fingir al menos esfuérzate- murmuro molesto.
Volvió a la cocina y
tomo los platos para servirlos, pero una vez
tubo uno en su mano volvió a observar en dirección de las
habitaciones, volvió el plato a su lugar
y fue nuevamente a la habitación de Daniel, golpeo con su puño el marco de la puerta notando que Daniel dio
un pequeño salto sorprendido
-ve a bañarte y luego
a comer
Aquel pequeño acto le hizo sentirse mejor consigo
mismo, volviendo renovado a la
cocina tomando nuevamente el plato,
escucho abrirse la puerta de Rebeca,
quien se encontró con Daniel
junto a la puerta, era primera vez que ambos se encontraban frente a
frente, Rebeca era una persona de estatura baja, mientras el con sus largas piernas era una persona más
alta que el promedio, pensó que quizás esa era la razón por la que se sentía
intimidada frente a él, aunque hasta ahora solo había visto su rostro adormilado, ahora observándolo más de
cerca le pareció familiar y su corazón extrañamente se acelero
-¿ya me puedo mover?, ¿o me seguirás mirando?
Pregunto despreocupadamente, provocando el enfado de Rebeca
, quien dio la vuelta rápidamente a la
cocina, cuando ambos se dieron la
vuelta ella reconoció el perfume con el que había
soñado, dando la vuelta rápidamente para ver la espalda de Daniel quien
caminaba hasta el baño, se dio cuenta entonces que había estado nerviosa por
aquel aroma mientras viajaban en el auto, probablemente eso había provocado que
soñara con él, por lo que prefirió
olvidarlo y continuar hasta la cocina donde le esperaba un plato de la sopa tradicional de la ciudad,
al verla la nostalgia le invadió,
rodeada de los recuerdos de su infancia, al ver su expresión Andres sonrió
-esa es la sonrisa que quería ver
Dijo mientras ambos disfrutaban la opa hablando un poco de
su niñes y envueltos en la nostalgia de aquellos días, entonces aquel hombre
de la mañana que le pareció un desconocido que aun así le daba la sensación de
comodidad volvió a ser el Andres que
ella recordaba
-de postre hay tarta
de manzana
-¿aún no lo recuerdas?
-es imposible que lo olvide, la comíamos todos los días después del colegio…
-en la pastelería junto a la estación
-así que por eso trabajaste ahí
Interrumpió Daniel
quien venía con su
cabello mojado, una camiseta blanca
de cuello alto y mangas largas y
pantalones deportivos, en sus hombros
una toalla que aparentemente impedía que las gotas de su cabello mojasen su
camiseta, el aroma de aquel perfume había desaparecido totalmente, solo se
mantenía aquel aroma a Shampoo igual de embriagante, ahora su cabello lucia más largo casi cubriendo la totalidad de su rostro, solo asomaba la punta de su nariz y
sus labios
-este sujeto trabajo ahí muchos años, ¿fue para aprender a
hacer la misma tarta para ella?-
pregunto en el mismo tono
burlesco que había usado contra Rebeca en
la puerta de su habitación
-¿vez? Por eso te dije que cambiarías de opinión, él se
viste así en casa, ni siquiera eso, va por la calle así
-¿no veo por qué deba arreglarme para ir por el pan?- respondió
mientras se sentaba en la silla disponible y comenzaba a comer
-¿Por qué trabajaste ahí?- pregunto ella, provocando de Andrés se sonrojase y Daniel sonriera con una poco de malicia encarándole que
no había logrado desviar el tema.
-mi sueño….si…siempre fue ser Chef, por eso quise trabajar
ahí, es una pastelería muy famosa.
Se dio la vuelta para
tomar una jarra de jugo que había dejado sobre uno de los muebles tras él, intentando
desviar nuevamente la atención de sí mismo.
Daniel disfrutaba de la comida en silencio al igual que
Rebeca lo que hacía que Andrés no quisiese voltear, aquel silencio le hacía
sentir que la charla anterior había quedado en pausa y se reanudaría en el
momento que este diese la vuelta:
-el... ¿era tu único amigo? …-pregunto Daniel mientras apartaba su plato para acercar la
tarta
Andrés dio la vuelta rápidamente golpeando fuertemente la jarra contra el mesón, dirigiendo una mirada nerviosa a
Daniel quien le dio una mirada molesto mientras enterraba su
tenedor en la tarta sacando un
trozo con solo un movimiento.
-fue mi mejor amigo por mucho tiempo…
-¿luego fue reemplazado?
Rebeca levanto su mirada
para observar a Andrés un poco
triste de escuchar eso, pero la verdad es que él ya lo sabía hace mucho tiempo
por lo que a pesar de estar frente a Daniel se adelantó a decir
-lo fui hasta que
Javier llego
Daniel observo de
reojo a Rebeca quien asintió, ambos se quedaron en silencio, mientras el volteo fijando su mirada en la tarta apretando el
tenedor en su mano, lo dejo a un lado y se levanto
-Bueno esto se volvió aburrido-
Dijo mientras se marchaba a su habitación, el silencio
provocaba un ambiente incomodo, aunque
aparentemente las personas ahí se sentían incomodas por diferentes
razones, Daniel pensó que ya no
hablarían más sobre ello, era claro
que Rebeca se sentiría incomoda por
herir los sentimientos de Andrés, pero
en el momento que llego a su puerta le
escucho preguntar
-¿no has sabido del?
Daniel volvió tan rápido
hasta la cocina que no le dio oportunidad a Andrés de reaccionar
tomándolo del brazo lo saco desde atrás
de la cocina
-vamos a comprar algo para la noche, quiero escuchar como
eras de niño
Juntos salieron del apartamento sorpresivamente, le arrastro hasta el
ascensor, pero antes de entrar sacudió su brazo soltándose
-¿Qué pretendías hacer con esa pregunta?, ¿vez lo que
provocas?
-solo…tenia curiosidad
-¡deja de ser tan infantil!
-¡fuiste tú el que quiso traerla! ¡Sabias que estas cosas
sucederían!
-si quieres decirle
algo díselo tu
Daniel le empujo contra la pared, colocando sus brazos para
impedirle moverse
-te prohíbo decirle
quien soy
-te acabo de decir
que yo no le diré nada
Daniel retrocedió ya un poco más calmado, volvió a la puerta
del ascensor, entonces pareció recordar algo, comenzó a buscar en sus bolillos,
al verle Andrés comenzó a hacer lo mismo
-no trajimos dinero, hay que volver por el- dijo Andrés
dando la vuelta hacia el departamento
-ella volverá a preguntar, ¿Qué le dirás?
-la verdad, que no he tenido noticias de el en años, ahora
la enviare contigo, saca toda la información que quieras pero no quiero que vuelvas a hacer
algo como esto, no quiero que la lastimes, ni que te lastimes
-perdón, no era mi intención que escucharas algo como eso
Andrés volteo con una mirada madura en su rostro
-siempre supe que había sido remplazado, no hay novedad en
ello, pero no te perdonare por la actitud grosera de hace un rato, te hare pagar- sonrió
mientras lo invitaba a entrar.
Al abrir la puerta Rebeca lavaba los platos, al verla Andrés corrió a la cocina, mientras Daniel grito desde la puerta
-olvidamos el dinero, ¿Por qué no me acompañas tú? Así
conoces el barrio.
Después de aquella repentina y sospechosa salida ella se sentía
aún más incómoda frente a Andrés, por lo que seco sus manos en silencio y salió
junto a Daniel, quien antes de cerrar la puerta movió sus labios en dirección a Andrés quien
logro leer un “gracias” y cerró la puerta tras él.
Coloco sus manos en
los bolsillos de su pantalón, Rebeca no dejaba de sentir que había algo
mal en su apariencia además de su cabello mojado, por lo que no le quitaba la
vista de encima mientras examinaba una y otra vez su atuendo, al bajarse del
ascensor logro notar lo que ocurría, pero Daniel quien parecía
ignorarla a propósito se adelantó, ella se apresuró a sujetarlo de su
polera, el se detuvo girando su cabeza sobre su hombro para observarla
-olvidaste quitar la toalla de tus hombros
Daniel se quedó inmóvil por unos segundos, probablemente por
la vergüenza de ello, luego lentamente
tomo la toalla doblándola
cuidadosamente mientras la observaba,
parecía murmurar algo, por lo que ella se acercó para escuchar
-estoy seguro que él se percató, estoy seguro que lo sabía,
sé que no me dijo a propósito
Rebeca sonrió un poco
más relajada, le ofreció llevar la
toalla, pero él se negó doblándola con
cuidado para colocarla en su brazo,
caminaron juntos hacia la salida, nuevamente en silencio, sin mirarse,
solo pendientes de lo que estaba delante
de cada uno, Rebeca se preocupaba de no perderle de vista ya que
implícitamente le estaba guiando:
-Andrés me dijo que venias
en busca de tu padre
Dijo Daniel intentando romper el silencio en el aire o más
bien intentando lograr una conversación
que le permitiese obtener la información que tanto deseaba.
-cuando nos fuimos de esta ciudad nos dijo que nos adelantáramos,
que nos encontraría pero…jamás llego
-eso fue hace 14 años ¿recién ahora lo buscan?
-eso es lo extraño, estos años solo yo me he preguntado por su paradero, mi madre
incluso volvió a casarse, mi hermana mayor
hace como si no le importase...
-entonces desconfías de ellos…
Al oír eso ella se detuvo,
sintiéndose avergonzada, Daniel no lo noto y continúo caminando
-debes pensar que soy de lo peor por desconfiar de mi
familia
Él se detuvo para responder, pero entonces se dio cuenta que
la había dejado atrás, volteando para
encontrarla sonrió y respondió:
-no soy la persona
más idónea para hablar de lazos familiares,
hace unos siete años que no me relaciono con ellos…
“Podríamos decir que mi trabajo es cuidar al niño rico que
escapo de casa”, aquellas palabras de Andrés hicieron eco en su cabeza, comenzó entonces a sentirse curiosa por Daniel,
su relación con Andrés no hacía más que parecerle extraña, sobre todo
después de lo que había sucedido hace un rato, no dejaba de pensar que había
algo más profundo tras esto, además del hecho de que le ocultaban algo.
Caminaron un poco más
llegando a un pequeño supermercado,
entraron mientras discutían que snack
llevarían para la noche, Rebeca quería
algo para beber pero él le conto sobre
la reserva de vinos de Andrés, por lo que eligieron una botella de jugo de
naranja, entre algunas papas y galletas.
Daniel pareció
reaccionar nervioso al oír la voz de unas
chicas que se acercaban, Rebeca noto como su altanera actitud
cambio, su orgullosa y erguida espalda se encorvo un poco, mientras
buscaba en sus bolsillos hasta que saco
sus audífonos, lo cuales se colocó de
inmediato , ella noto que esta vez no estaban conectados, le quito rápidamente el canasto de comprar y
camino rápidamente hasta la caja , ella
se quedó un poco atrás, percatándose que las
chicas le quedaron mirando
-¿ese no es Daniel?
-así que una persona como el sale, que sorpresa
-es una lástima, es tan
apuesto, pero su personalidad es
tan extraña
Rebeca quería seguir
escuchando pero Daniel salió aprisa
dejándola atrás, por lo que apresuro el paso para alcanzarle , una vez lejos se quitó los audífonos guardándolos dentro de la bolsa, se mantuvo caminando en silencio, esta vez
era un silencio incomodo, por lo que
Rebeca intento romper con el desviando
el tema, sintió que por ahora era mejor no
preguntar nada:
-pero no solo busco a
mi padre, también a ese chico del que
hablábamos Javier
Daniel suspiro probablemente aliviado de que ella no
preguntara sobre lo sucedido, observo a su alrededor y dio una mirada a las
bolsas
-en la siguiente calle hay una pequeña plaza, si quieres
hablar de ello podemos hacerlo ahí, así
no te sentirás incomoda por Andrés
Rebeca asintió, se
sintió aliviada del hecho de que el volviese a
ser el mismo que conocía, ahora
que lo pensaba, en solo un par de horas se había acostumbrado al altanero
Daniel, ambos se sentaron en los
columpios Daniel saco una paleta de
dulce desde una de las bolsas, antes de
colocarlas a un costado y la ofreció a
Rebeca, cuando la recibió volvió
a sentir que el rostro de Daniel le
era familiar, pensando en ello recordó
entonces una escena así ya había ocurrido antes, entonces quiso probar suerte
y comenzó a columpiarse con la paleta aun en sus manos mientras
decía:
-fue hace 14 años, 1 mese antes de que me fuese, se mudó junto a nosotros un nuevo vecino, en
ese entonces yo tenía 13 años, mis
padres peleaban con frecuencia, por lo que solía ir a
una parque cercano a llorar mientras me sentaba en los columpios. Andrés
siempre iba a molestarme con la intención de que me enojase y no llorara más, pero ese día
alguien se sentó a mi lado y
cuando lo mire era un chico de
más o menos mi edad quien me
ofreció una flor mientras me pedía que
dejara de llorar, más tarde supe que se llamaba Javier y tenía 17 años, Andrés tenía 15, como éramos mas o menos de la misma edad comenzamos una
gran amistad rápidamente, siempre he sido tímida, insegura y un poco
llorona, pero en ese entonces era mucho
peor, por lo que los dos siempre estaban
cuidándome, no se i las peleas de mis
padres se escuchaban desde su
casa pero cada vez que me escapaba al parque Javier llegaba con una flor y me abrasaba hasta que dejaba de llorar,
entonces me acompañaba hasta
que volvía a sonreír…
-el.... ¿te gustaba?
-si pero nunca me atreví a decírselo, entonces un día sin aviso me mude, me tomo mucho
tiempo volver a este país, tuve que terminar mis estudios y
juntar el dinero para este viaje… es ridículo ¿no crees?, vine aquí
con la esperanza de encontrar al padre que desapareció sin dejar rastro y al chico que solo conocí por 1
mes, no se si el se acuerde de mi o si habrá deseado encontrarme
-el si se acuerda de ti….no
sé por qué. Pero tengo esa impresión,
aunque Andrés no tenga ya contacto con el, creo que sabe que el si te recuerda,
que el si te busco, quizás en este momento no pueda buscarte y este esperando a que le
encuentres.
-¿como estas tan seguro de ello?
-a simple vista me doy cuenta que no eres alguien fácil de olvidar- dijo sin inmutarse
-¿crees que encuentre a ese chico?
Daniel se puso de pie y tomo las bolsas, ella se levantó
junto a el
-creo que lo encontraras- respondió comenzando a caminar, intencionalmente dejo
que ella se adelantara, entonces murmuro- pero si lo encuentras puede que sufras mucho, puede que tú también me odies…
-vamos no te quedes atrás, llevas ropa muy ligera y va a
atardecer
Daniel le alcanzo,
estuvieron todo el camino sin hablar como si ambos no quisiesen escapar
algún sentimiento de sus corazones que pudiese disolverse en sus palabras.
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