Cuando estuvieron de
regreso Andrés había acomodado
algunos sillones y una pequeña mesa de
centro junto al gran ventanal, Daniel dejo las cosas en la cocina, al ver el
reloj se dieron cuenta que era un poco temprano para comenzar a beber, por lo
que le sugirieron a Rebeca tomar una
ducha, al cerrarse la puerta del baño Daniel se paró junto al ventanal
preparado para el interrogatorio, una vez se
aseguró de que el agua había comenzado a
correr Andrés se acercó
-estas habitaciones son a prueba de sonido, ya llevamos
viviendo aquí muchos años como para que no lo sepas
-como sea… ¿pudiste
averiguar lo que querías?- pregunto Andrés
-si pude saber
-¿no se lo dirás?
-¿yo?, solo soy un desconocido que no tiene relación alguna
con todo ello, eso no lo olvides
-recuerda el por qué acepte esto, no te confundas, tampoco
olvides tu objetivo
-la dejaremos averiguar un poco sobre su padre y luego de
eso la llevaras lejos
-¿Por qué lo haría?
- sé que la protegerás de
mí en caso de ser necesario, no puedo asegurar que pueda seguir
separando las cosas, te estoy dando la oportunidad de recuperar a tu primer
amor
Andrés comenzó a buscar un poco de música para amenizar
la charla, concentrado en los discos
mientras Daniel continuaba observando por la ventana...
Rebeca termino de ducharse, mientras secaba su cabello
en el baño observándose en el espejo, bajo un poco la
velocidad de la secadora mientras la bajaba y volteaba para observar los
productos junto a la ducha, a su mente
vino el aroma que se desprendía del
cabello de Daniel, un poco avergonzada detuvo la secadora y comenzó a buscar,
Andrés había separado una botella rosa para ella la cual despedía un suave
aroma a manzana, por lo que busco
en las otras botellas hasta que dio con
una pequeña botella negra al abrirla
pudo reconocer ese aroma, al cerrar los ojos recordó el momento en el que Daniel había apoyado su cabeza en su
hombro, su corazón comenzó a latir
fuertemente, sorprendida se puso de pie y volvió la botella a su lugar, para
luego tomar la secadora y continuar con su cabello.
Daniel se había recostado en el piso junto a la
ventana estirando sus brazos
sintiéndose a gusto con el amplio espacio, mientras Andrés recordó
algo volteando a Daniel le advirtió
-¡recuerda el día que es mañana, debes ir a la cama temprano!
-tenías que arruinar el día- respondió mientras se daba la vuelta para pegar su rostro al piso molesto.
-perdonen la tardanza- dijo Rebeca quien ahora vestía un
Pijama de color celeste que parecía quedarle un poco amplio, sus mangas apenas dejaban ver la punta de sus dedos.
De piel más o menos blanca y pecosa, su cabello era fino,
largo y con ondas, de color castaño claro, Daniel despego su cara del piso para observarle y
luego volvió a pegarla contra el piso, Andres
dejo un disco a un lado y avergonzado le dijo:
-Pareces una muñeca
-gracias
Daniel se puso de pie y paso
junto a ella sin decir nada, sentándose en el piso, para luego ver el
reloj junto a la cocina:
-Mañana debo salir temprano, así que si haremos algo, hagámoslo
ahora
Rebeca se acercó a él para sentarse pero el apunto con su mano a un sillón frente a él,
ella se movió hasta el sentándose un poco molesta por aquel gesto, Andrés dividió las cosas que habían traído en
unos platos los que coloco en la mesa, Daniel se puso de pie y fue hasta el
fondo del apartamento, Andrés coloco dos
copas y un vaso, para luego sentarse
junto a Rebeca, a los minutos después Daniel volvió con una botella de vino, la
que le mostró a Andrés quien asintió, entonces el volvió a sentarse en el piso abrió la botella de jugo y se sirvió,
mientras Andrés le ofreció un poco de vino a Rebeca quien tomo una copa gustosa
-¿tú no bebes?- le pregunto a Daniel
- no bebo en casa
-no deberías beber en ningún lugar- dijo Andrés desafiante
-¿siempre fue tan molesto?
Rebeca sonrió ante esa pregunta, sin duda la relación de
ambos era muy cercana aunque aún no le parecía curiosa, apenas llevaban unas
horas juntos sin duda pronto conocería sus historias, por
ahora solo se limitaban a hablar de aquellas historias del pasado, el cómo
Rebeca y Andrés se habían conocido, esas travesuras juntos, como los niños les molestaban por siempre estar
juntos, esas tardes de tartas de manzana.
Rebeca le contó a Daniel que Andrés siempre había sido un
poco cascarrabias pero atento y hacendoso, siempre ayudaba a su madre con las
labores del hogar, por eso ella debía esperar
a que terminara antes de salir a jugar, ella no había aprendido a atarse
bien los cordones de sus zapatos hasta
ya mayor, porque en ese tiempo cuando lo hacía no tardaban en desanudarse y entonces era el quien se
encargaba, también le defendía de los niños que la molestaban ya que siempre
había sido tímida.
Daniel se sentía feliz de escuchar esas historias de la niñez de Andrés, entre copa y copa, los veía reír juntos
hablando del pasado, sentía su corazón aliviado, al menos de esta forma podría devolver algo a
Andrés quien había sacrificado tanto por el.
-ella era muy llorona, tenía que protegerla, no solo era mayor que ella también más
alto, siempre la encontraba llorando en
el patio de la escuela, siempre había algún niño que la había molestado o algo así, era una gran
responsabilidad pero como pago siempre me compraba un trozo de tarta de
manzana.
- y ¿Cómo eras tú de niño?
Pregunto a Daniel,
Andrés detuvo su copa a milímetros de su boca, mirandolo en silencio, quien hizo lo mismo con su vaso
el que regreso suavemente a la mesa, fijando su mirada en él y con una voz apenas perceptible respondió:
-yo, siempre he sido igual…
Los tres quedaron en silencio por unos minutos, ella no
parecía comprender del todo la situación, solo presentía que era algo sobre lo
que no debía preguntar, después de todo solo era una persona de paso.
-¿recuerdas el parque
donde jugábamos?- pregunto Andrés intentando romper aquel ambiente, ella asintió, por lo que el
continuo- ya no existe, todo ello fue convertido en una fabrica
- es triste volver y
enterarme que todos los lugares de mis recuerdos ya no existen, tu lograste salvar el sabor de esa tarta-
Dijo Rebeca triste mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Andrés con un semblante triste,
mezclado con el rosado de sus mejillas ya afectadas por el frió
-me alegro que eso haya servido de algo
Rebeca comenzó a dormirse, Daniel observo la hora
percatándose que habían transcurrido más de las que él pensaba, cuando volvió
su mirada a Andrés se percató que él también se había dormido, después de todo
se había levantado temprano para ir a buscarle a la fiesta de fin de verano y después había
ido a buscar a Rebeca, desde entonces había trabajado sin parar, fue hasta la habitación de Andrés a buscar una
manta y de regreso entro a la habitación de
Rebeca abrió la cama y fue hasta el living se paró
frente a ellos, les observo un rato,
pensando cómo sería mejor
dejarlos, luego de
considerarlo corrió un poco al costado
a Andrés con cuidado de no despertarle,
ladeo un como su cuerpo y lo cubrió con la manta, acto seguido se dirigió hasta ella y la cargo en sus
brazos caminando cuidadosamente hasta
la habitación, la dejo en la cama con cuidado y la cubrió, ella
entre abrió los ojos un poco, Daniel se apartó lentamente para ir a su
habitación, pero ella lo detuvo tomándolo de los hombros lo tiro hasta ella abrasándolo, Daniel quedo
a un costado se su rostro, se sentía algo mareado por el aroma a manzana
que le rodeaba por lo que suavemente intentaba apartarse
-vine a buscarte, a pesar de todo no he podido
olvidarte, ¿es que me olvidaste?
Daniel se levantó
violentamente, pero solo puedo levantarse lo suficiente para percatarse de que
ella hablaba en sueños, volvió
lentamente a la posición en la que estaba y
llevo su mano hasta el otro lado del rostro de Rebeca acariciándola suavemente con sus
dedos, enterró aún más su cabeza entre su cabello y murmuro
-nunca te olvide, te
busque incesantemente, pero no pude llegar hasta ti, ahora no nos podremos ver, deja de buscarme, pero no olvides
que te amo
Daniel se apartó lentamente, y dio la vuelta para
marcharse, cerró la puerta lentamente,
volvió para acomodar un poco más a Andrés y apagar las luces, entro a su
habitación y se recostó en su cama,
mirando al techo mientras pensaba, en lo que acababa de hacer sintiéndose un
poco culpable, se durmió.
Los primeros rayos de sol
despertaron levemente a Andrés, el sol que entraba por la ventana daba
directamente a sus ojos, por lo que tomo la frazada y se giró en la otra
dirección, quedándose así por unos minutos para luego pararse sobresaltado
dándole una mirada al reloj en la cocina, dio un grito enorme el cual Daniel quien tenía su puerta abierta
logro escuchar entre sueños, Andrés corrió hasta su puerta y al verlo acostado
sobre la cama grito:
-¡te he dicho que no te duermas sobre la cama!
Daniel tomo la
frazada superior y se enrollo en ella,
Andrés entro en la habitación y tomándola del extremo, comenzó a tirarla para
destapar a Daniel
-Vamos levántate, es tarde
-está bien ya voy
Andrés abrió el closet de la habitación ruidosamente, con la
intención de despertar más a Daniel, tomo un
poco de ropa de varios lugares y las llevo al baño, de regreso Daniel ya
estaba sentado a un borde de la cama intentando despertarse. Por lo que le dejo
en paz y golpeo la puerta de Rebeca, quien luego de un rato respondió
diciéndole a Andrés que entrara, este abrió despacio y entro cerrando la puerta
tras el:
-buenos días
-buenos días
-¿a qué hora debes salir?
-debo estar a las
9:30 en el barrio comercial
-ya son cerca de las 7:00 am, preparare el
desayuno, hay un segundo baño
justo al lado del que usaste la vez anterior, puedes darte un baño ahí,
creo que puedo pasar a dejarte después
de ir a dejar a Daniel, el entra a las
8;15 pero el barrio comercial queda lejos
así que estaríamos justos de tiempo
Rebeca asintió, Andrés salió a toda prisa para preparar el
desayuno, ella se levantó rápido preocupada de no atrasarles, abrió su maleta y
saco un poco de ropa, fue al baño y se
dio un baño rápido, se vistió, paso junto a la habitación de Andrés la que se
encontraba vacía, fue hasta la cocina, al verle Andrés le pregunto
-
¿quieres una taza de café?
-
Claro
Mientras le servía la taza sintió abrirse la puerta del baño
principal y a Daniel entrar a su habitación de donde demoro en salir, Rebeca
recordó la ropa que usaba cuando le
conoció en el auto, por lo que comenzó a preguntarse que tipo de ropa usaría
ahora. Cuando le sintió acercase dio la vuelta emocionada encontrándose con Daniel con un extraño traje sosteniendo un bolso, el que tiro despreocupado al sillón
-ese traje…- dijo ella atrayendo la atención de ambos-¿no
parece un uniforme escolar?
-¿no tiene que parecerlo?, porque eso es lo que es-
respondió Daniel mientras tocaba su
blazer y giraba su cuerpo levemente como
si modelase.
Rebeca dio vuelta desconcertada hasta Andrés quien al verla asintió seguro
-Daniel aún está en
el colegio, tiene diecisiete años
Se sentó junto a Rebeca pidiendo un
poco de tarta para acompañar su te, mientras ella aun desconcertada le
observaba, luego pareció resignarse y tomo su café.
Luego de unos cuantos sorbos le volvió a ver, ahora
percatándose bien con aquel uniforme su rostro lucia más joven, dejándose llevar por su altura
había pensado que era de su edad incluso
mayor que ella, después de todo para una persona un poco baja como ella cualquier persona de más
estatura parecía mayor.
Después de haber
estado en el parque por su mente había pasado esa pequeña posibilidad de que en
verdad fuese Javier quien ocultase su
identidad para saber si ella le recordase, pero ahora de golpe esa pequeña
esperanza se desvanecía, seguramente aquel
encuentro con Javier que había tenido anoche solo había sido un sueño
producto de todos aquellos recuerdos que habían aflorado y el vino.
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