martes, 15 de septiembre de 2015

quiero encontrarte Parte 3

 Cuando estuvieron de regreso Andrés   había acomodado algunos  sillones y una pequeña mesa de centro junto al gran ventanal, Daniel dejo las cosas en la cocina, al ver el reloj se dieron cuenta que era un poco temprano para comenzar a beber, por lo que le sugirieron a Rebeca  tomar una ducha, al cerrarse la puerta del baño Daniel se paró junto al ventanal preparado para el interrogatorio, una vez se  aseguró de que el agua había comenzado a  correr Andrés se acercó

-estas habitaciones son a prueba de sonido, ya llevamos viviendo aquí muchos años como para que no lo sepas
-como sea… ¿pudiste  averiguar lo que querías?- pregunto Andrés
-si  pude saber
-¿no se lo dirás?
-¿yo?, solo soy un desconocido que no tiene relación alguna con todo ello, eso no lo olvides
-recuerda el por qué acepte esto, no te confundas, tampoco olvides tu objetivo
-la dejaremos averiguar un poco sobre su padre y luego de eso la llevaras lejos
-¿Por qué lo haría?
- sé que la protegerás de  mí en caso de ser necesario, no puedo asegurar que pueda seguir separando las cosas, te estoy dando la oportunidad de recuperar a tu primer amor
Andrés comenzó a buscar un poco de música para amenizar la  charla, concentrado en los discos mientras Daniel continuaba observando por la ventana...
Rebeca termino de ducharse, mientras secaba su cabello en  el baño  observándose en el espejo, bajo un poco la velocidad de la secadora mientras la bajaba y volteaba para observar los productos   junto a la ducha, a su mente vino el aroma que  se desprendía del cabello de Daniel, un poco avergonzada detuvo la secadora y comenzó a buscar, Andrés había separado una botella rosa para ella la cual despedía un suave aroma a manzana,  por lo que busco en  las otras botellas hasta que dio con una pequeña botella negra  al abrirla pudo reconocer ese aroma, al cerrar los ojos recordó el momento en  el que Daniel había apoyado su cabeza en su hombro,  su corazón comenzó a latir fuertemente, sorprendida se puso de pie y volvió la botella a su lugar, para luego tomar la secadora y continuar con su cabello.
Daniel se había recostado en el piso junto  a la  ventana estirando sus brazos  sintiéndose a gusto con el amplio espacio, mientras Andrés recordó algo  volteando a Daniel le advirtió
-¡recuerda el día que es mañana,  debes ir a la cama temprano!
-tenías que arruinar el día- respondió mientras  se daba la vuelta para pegar su  rostro al piso molesto.
-perdonen la tardanza- dijo Rebeca quien ahora vestía un Pijama de color celeste que parecía quedarle un poco amplio,  sus mangas apenas dejaban ver   la punta de sus dedos.
De piel más o menos blanca y pecosa, su cabello era fino, largo y con ondas, de color castaño claro, Daniel  despego su cara del piso para observarle y luego volvió a pegarla contra el piso, Andres  dejo un disco a un lado y avergonzado le dijo:
-Pareces una muñeca
-gracias
Daniel se puso de pie y paso  junto a ella sin decir nada, sentándose en el piso, para luego ver el reloj  junto a la cocina:
-Mañana debo salir temprano, así que si haremos algo, hagámoslo ahora
Rebeca se acercó a él para sentarse pero  el   apunto con su mano a un sillón frente a él, ella se movió hasta el sentándose un poco molesta por aquel gesto,  Andrés dividió las cosas que habían traído en unos platos los que coloco en la mesa, Daniel se puso de pie y fue hasta el fondo del apartamento,  Andrés coloco dos copas  y un vaso, para luego sentarse junto a Rebeca, a los minutos después Daniel volvió con una botella de vino, la que le mostró a Andrés quien asintió, entonces el volvió a  sentarse en el piso  abrió la botella de jugo y se sirvió, mientras Andrés le ofreció un poco de vino a Rebeca quien tomo una copa gustosa
-¿tú no bebes?- le pregunto a  Daniel
- no bebo en casa
-no deberías beber en ningún lugar- dijo   Andrés desafiante
-¿siempre fue tan molesto?
Rebeca sonrió ante esa pregunta, sin duda la relación de ambos era muy cercana aunque aún no le parecía curiosa, apenas llevaban unas horas  juntos  sin duda pronto conocería sus historias, por ahora solo se limitaban a hablar de aquellas historias del pasado, el cómo Rebeca y Andrés se habían conocido, esas travesuras juntos, como  los niños les molestaban por siempre estar juntos, esas tardes de  tartas de manzana.
Rebeca le contó a Daniel que Andrés siempre había sido un poco cascarrabias pero atento y hacendoso, siempre ayudaba a su madre con las labores del hogar, por eso ella debía esperar  a que terminara antes de salir a jugar, ella no había aprendido a atarse bien los cordones de sus zapatos  hasta ya mayor, porque en ese tiempo cuando lo hacía no tardaban  en desanudarse y entonces era el quien se encargaba, también le defendía de los niños que la molestaban ya que siempre había sido tímida.
Daniel se sentía feliz de escuchar  esas historias de  la niñez de Andrés,  entre copa y copa, los veía reír juntos hablando del pasado, sentía su corazón aliviado,  al menos de esta forma podría devolver algo a Andrés quien había sacrificado tanto por el.
-ella era muy llorona, tenía que protegerla,  no solo era mayor que ella también más alto,  siempre la encontraba llorando en el patio de la escuela, siempre había algún niño que  la había molestado o algo así, era una gran responsabilidad pero como pago siempre me compraba un trozo de tarta de manzana.
- y ¿Cómo eras tú de niño?
Pregunto  a Daniel,  Andrés detuvo su copa a milímetros de su boca, mirandolo en silencio,  quien hizo lo mismo con su vaso el que regreso suavemente a la mesa, fijando su mirada en él y con  una voz apenas perceptible respondió:
-yo, siempre he sido igual…
Los tres quedaron en silencio por unos minutos, ella no parecía comprender del todo la situación, solo presentía que era algo sobre lo que no debía preguntar, después de todo solo era una persona de paso.
-¿recuerdas el parque   donde jugábamos?- pregunto Andrés intentando romper  aquel ambiente, ella asintió, por lo que el continuo- ya no existe, todo ello fue convertido en una fabrica
- es triste volver y  enterarme que todos los lugares de mis recuerdos ya no existen,  tu lograste salvar el sabor de esa tarta- Dijo Rebeca triste mientras apoyaba su cabeza en  el hombro de Andrés con un semblante triste, mezclado con el rosado de sus mejillas ya afectadas por el frió
-me alegro que eso haya servido de algo
Rebeca comenzó a dormirse, Daniel observo la hora percatándose que habían transcurrido más de las que él pensaba, cuando volvió su mirada a Andrés se percató que él también se había dormido, después de todo se había levantado temprano para ir a buscarle a   la fiesta de fin de verano y después había ido a buscar a Rebeca, desde entonces había trabajado sin parar,  fue hasta la habitación de Andrés a buscar una manta y de regreso entro a la habitación de  Rebeca abrió la cama y fue hasta el living  se paró  frente a ellos, les observo un rato,  pensando cómo sería mejor  dejarlos,  luego de considerarlo    corrió un poco al costado a Andrés con  cuidado de no despertarle, ladeo un como su cuerpo y lo cubrió con la manta, acto seguido  se dirigió hasta ella y la cargo en sus brazos  caminando cuidadosamente  hasta   la  habitación, la  dejo en la cama con cuidado y la cubrió, ella entre abrió los ojos un poco, Daniel se apartó lentamente para ir a su habitación, pero   ella lo detuvo    tomándolo de los hombros  lo tiro hasta ella abrasándolo,  Daniel quedo  a un costado se su rostro, se sentía algo mareado por el aroma a manzana que le rodeaba por lo que suavemente intentaba apartarse
-vine a buscarte, a pesar de todo no he podido olvidarte,  ¿es que me olvidaste?
Daniel  se levantó violentamente, pero solo puedo levantarse lo suficiente para percatarse de que ella hablaba en sueños,  volvió lentamente a la posición en la que estaba y   llevo su mano  hasta el  otro lado del rostro de  Rebeca acariciándola suavemente con sus dedos, enterró aún más su cabeza entre su cabello y  murmuro
-nunca te olvide,  te busque incesantemente, pero no pude llegar hasta ti, ahora no nos podremos  ver, deja de buscarme, pero no olvides que  te amo
Daniel se apartó lentamente, y dio la vuelta para marcharse,  cerró la puerta lentamente, volvió para acomodar un poco más a Andrés y apagar las luces, entro a su habitación y  se recostó en su cama, mirando al techo mientras pensaba, en lo que acababa de hacer sintiéndose un poco culpable, se durmió.
Los primeros rayos de sol  despertaron levemente a Andrés, el sol que entraba por la ventana daba directamente a sus ojos, por lo que tomo la frazada y se giró en la otra dirección, quedándose así por unos minutos para luego pararse sobresaltado dándole una mirada al reloj en la cocina, dio un grito enorme  el cual Daniel quien tenía su puerta abierta logro escuchar entre sueños, Andrés corrió hasta su puerta y al verlo acostado sobre la cama  grito:
-¡te he dicho que no te duermas  sobre la cama!
Daniel tomo     la frazada superior y  se enrollo en ella, Andrés entro en la habitación y tomándola del extremo, comenzó a tirarla para destapar a Daniel
-Vamos levántate, es tarde
-está bien  ya voy
Andrés abrió el closet de la habitación ruidosamente, con la intención de despertar más a Daniel, tomo un  poco de ropa de varios lugares y las llevo al baño, de regreso Daniel ya estaba sentado a un borde de la cama intentando despertarse. Por lo que le dejo en paz y golpeo la puerta de Rebeca, quien luego de un rato respondió diciéndole a Andrés que entrara, este abrió despacio y entro cerrando la puerta tras el:
-buenos días
-buenos días
-¿a qué hora debes salir?
-debo estar a las  9:30 en el barrio comercial
-ya son cerca de las 7:00 am,  preparare el  desayuno, hay un segundo baño  justo al lado del que usaste la vez anterior, puedes darte un baño ahí, creo que puedo pasar a dejarte    después de ir a  dejar a Daniel, el entra a las 8;15 pero el barrio comercial queda lejos  así que estaríamos justos de tiempo
Rebeca asintió, Andrés salió a toda prisa para preparar el desayuno, ella se levantó rápido preocupada de no atrasarles, abrió su maleta y saco un poco de ropa,  fue al baño y se dio un baño rápido, se vistió, paso junto a la habitación de Andrés la que se encontraba   vacía,  fue hasta la cocina, al verle  Andrés le pregunto
-          ¿quieres una taza de café?
-          Claro
Mientras le servía la taza sintió abrirse la puerta del baño principal y a Daniel entrar a su habitación de donde demoro en salir, Rebeca recordó la ropa que  usaba cuando le conoció en el auto, por lo que comenzó a preguntarse que tipo de ropa usaría ahora.   Cuando le sintió acercase  dio la vuelta emocionada   encontrándose con  Daniel con un extraño traje  sosteniendo un bolso, el que  tiro despreocupado  al sillón
-ese traje…- dijo ella atrayendo la atención de ambos-¿no parece un uniforme escolar?
-¿no tiene que parecerlo?, porque eso es lo que es- respondió Daniel mientras  tocaba su blazer y  giraba su cuerpo levemente como si modelase.
Rebeca dio vuelta desconcertada hasta Andrés quien  al verla asintió seguro
-Daniel  aún está en el colegio, tiene diecisiete años
Se sentó junto a Rebeca  pidiendo un  poco de tarta para acompañar su te, mientras ella aun desconcertada le observaba, luego pareció resignarse y tomo su café.
Luego de unos cuantos sorbos le volvió a ver, ahora percatándose bien con aquel uniforme su rostro lucia  más joven, dejándose llevar por su altura había pensado que era de su edad  incluso mayor que ella, después de todo para una persona  un poco baja como ella cualquier persona de más estatura parecía  mayor.

Después de  haber estado en el parque por su mente había pasado esa pequeña posibilidad de que en verdad fuese  Javier quien ocultase su identidad para saber si ella le recordase, pero ahora de golpe esa pequeña esperanza se desvanecía, seguramente aquel  encuentro con Javier que había tenido anoche solo había sido un sueño producto de todos aquellos recuerdos que habían aflorado y el vino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario