jueves, 24 de septiembre de 2015

quiero encontrarte parte 4

-termina tu  desayuno y nos vamos-dijo Andrés mientras buscaba  las llaves del auto
Daniel continúo tomando  su desayuno calmadamente como si no hubiese escuchado a nadie,  Rebeca por su parte se sintió presionada  con aquella advertencia y comenzó a comer rápidamente, lo que provocó una sonrisa traviesa de Daniel:
-¿Cuál es tu plan para hoy? – le pregunto a Rebeca
-encontré al dueño de una compañía  muy cercana a mi padre una de las pocas que quedan operativas desde entonces
-¿crees que sepa algo?
-no lo sé pero no pierdo nada con intentar
-deberías aprender más de ella
Interrumpió  Andrés en tono burlesco, mientras giraba el llavero en su dedo en un intento de apresurar a Daniel, este le dio una mirada molesto, para luego voltear nuevamente a su taza de café que bebió de un sorbo.
Rebeca fue a cepillar sus dientes dejando la puerta entre abierta se puso de pie junto al espejo, concentrada en su cepillado, cuando  junto a ella la puerta se abrió  fuertemente, entrando  Daniel, quien imprudentemente saco su cepillo de dientes inclinándose sobre ella, para luego darle un pequeño empujoncito haciéndola apartarse un poco para ponerse de pie junto a ella y cepillarse compartiendo el espejo.
Rebeca le examinaba más en detalle en el espejo, también nuevamente  podía reconocer el aroma de aquel shampoo sobre ese perfume que se le hacía único pero menos atrayente, el por su parte  descuidaba un poco su cepillado  distrayéndose  con  su cabello el que ordenaba entre cepilladas,  cuando Rebeca termino  dio la vuelta para salir del baño pero Daniel aun con su cepillo en la boca la  tomo del brazo, mientras con su otra mano le hacía una seña de que esperara, termino de cepillarse y seco su cara, entonces se acercó a Rebeca :
-¿Cómo me veo?
-te vez bien,  los chicos actualmente son muy preocupados por eso, en mis tiempos no era así
-¿verdad?, por eso no puedo preguntarle a Andrés, se pone un poco irritable
-¿llevas eso?, parece importante
-¿eso?
Rebeca llevo sus manos a sus oídos,  Daniel comprendió de inmediato que se refería a los audífonos, claramente había visto lo de la noche anterior, nervioso comenzó  a buscar en sus bolsillos:
-es….es verdad…creo que no los llevo
Salió rápidamente del baño hasta su habitación cerrando fuertemente, Andrés escucho la puerta cerrarse y corrió hasta ella, para luego ir a ver a   Rebeca, quien aún no salía del baño sin comprender si había echo algo malo:
-¿sucedió algo?
-solo le pregunte si llevaba sus audífonos
-no te preocupes, su closet esta junto a la puerta seguramente  la cerro para buscar algo, ve a  preparar tu bolso ya saldremos.
En la habitación Daniel sacaba  sus audífonos desde su bolsillo apretándolos en su puño, avanzo hasta la cama, pero entonces pareció volver en sí, volteando hasta la puerta, se dio cuenta que la había cerrado,  sus rodillas se doblaron  sentándose fuertemente en el piso, su  respiración comenzó a agitarse, en ese instante Andrés abrió la puerta lentamente, mientras esta se habría muy despacio, el recobro el aliento poniéndose de pie  fue hasta Andrés, saliendo de la habitación,  cuando paso junto a  el  este murmuro
-trata de no entrar en pánico tan rápidamente, si advierto algún peligro le pediré que se marche
-Los otros audífonos se habían dañado, recordé que tenía estos en mi closet
Ambos fueron hasta la puerta donde les esperaba Rebeca con su cartera y  el bolso que entrego a Daniel, llegaron hasta los estacionamientos y subieron al auto.
-el lugar donde vamos  te traerá muchos recuerdos- dijo Andrés entusiasmado

Rebeca sonrió un poco desanimada, Daniel volvió a colocarse los audífonos dejándose caer sobre el hombro de ella, quien no pareció inmutarse y melancólica  observaba por la ventana, el abría sus ojos para observarle en el reflejo de la ventana, aunque ella no dijese nada el entendía a la perfección la razón de su tristeza, sintiéndose  triste nuevamente, no era la primera vez  ocurría algo parecido, levanto su cabeza lentamente fingiendo que continuaba dormido  la levo hasta la otra ventana ocultando su rostro en la ventana.
Andrés les observaba por el retrovisor, apretando el volante intentando no sucumbir ante el deseo de detener el auto y aclarar las cosas, sentía que esa era la forma de que  saliesen menos lastimados de ello pero hacerlo significaría perder a ambos, aquel temor le hacía detenerse .
 Daniel abrió la puerta en silencio y se marchó sin despedirse, al escuchar la puerta cerrarse  Rebeca dio la vuelta para observar el  gran edificio el cual reconoció enseguida:

-esta es nuestra antigua escuela
-querrás decir era… la cuadra completa fue comprada por el instituto privado Royal, ahora es una  de las escuelas más caras y con mayor seguridad de país.
- el lugar perfecto para un adolecente que vive solo con el dinero de sus padres
-Daniel no vive solo por capricho, tampoco viene a  esta escuela porque él quiera- levanto la voz notoriamente molesto
-perdón yo no quería…
Apretó aún más fuerte el volante,  apoyando su frente en el  dio un gran suspiro
-lo que estoy por decirte, ¿podrías no  volver a mencionarlo? Sobre todo frente Daniel
Ella asintió con su cabeza,  conocía a Andrés el tiempo suficiente como para saber que ese chico calmado no alzaría su voz tan fácilmente, por lo que lo que fuese a decirle sin duda era de suma importancia…
-Daniel escapo de su familia porque era maltratado por esta, cuando le conocí el  no parecía una persona, no hablaba, no dejaba que las personas se le acercaran, menos que lo tocaran, pero tiene una fuerza increíble y se sobrepuso a todo, aún quedan algunas secuelas pero son pocas
-¿secuelas?
- le teme a las habitaciones pequeñas cerradas, digo está bien quedarse en casa con la puerta cerrada, pero  no estar en su habitación con la puerta cerrada, también le teme al fuego y se siente incómodo con el humo, le cuesta relacionarse con gente y le incomoda que gente con la que no se siente cómodo o interesado le hable, por ello sus audífonos, es para evitar que le hablen, también se siente incómodo cuando una persona siente afecto por él, porque no está acostumbrado a ello, digo puede sentir afecto por las personas y amar, pero si otro lo quiere al antes  entra en pánico
-algo como que le pregunte por sus audífonos…ahora entiendo todo y me siento mal por pensar así del realmente nunca me lo imagine
-no sientas pena por el, el realmente odia la lastima, me sorprendió mucho el hecho  de que contigo no tuviese problemas
-¿pero y la seguridad?
-la persona que me contrato es su padre
-¿su padre? ¿No dijiste que le maltrataban?
-la persona que específicamente le maltrataba era su abuela, su padre  hace lo que ella quiera, lo único que ha hecho a sus espaldas fue contratarme, aunque él no fue la persona que me busco, su familia tiene muchos enemigos- encendió el auto para  ir a dejar a Rebeca- no solo eso tememos que su abuela este en su contra, Daniel no sabe que  su padre me contrato por su seguridad, el ha crecido pensando que su padre no se ha preocupado por el
-¿Por qué no se lo dices?
- está bajo mi contrato, no te pido que  cambies tu forma de ser con él o que lo cuides y comprendas, solo quiero que no hagas prejuicios sobre él.

martes, 15 de septiembre de 2015

quiero encontrarte Parte 3

 Cuando estuvieron de regreso Andrés   había acomodado algunos  sillones y una pequeña mesa de centro junto al gran ventanal, Daniel dejo las cosas en la cocina, al ver el reloj se dieron cuenta que era un poco temprano para comenzar a beber, por lo que le sugirieron a Rebeca  tomar una ducha, al cerrarse la puerta del baño Daniel se paró junto al ventanal preparado para el interrogatorio, una vez se  aseguró de que el agua había comenzado a  correr Andrés se acercó

-estas habitaciones son a prueba de sonido, ya llevamos viviendo aquí muchos años como para que no lo sepas
-como sea… ¿pudiste  averiguar lo que querías?- pregunto Andrés
-si  pude saber
-¿no se lo dirás?
-¿yo?, solo soy un desconocido que no tiene relación alguna con todo ello, eso no lo olvides
-recuerda el por qué acepte esto, no te confundas, tampoco olvides tu objetivo
-la dejaremos averiguar un poco sobre su padre y luego de eso la llevaras lejos
-¿Por qué lo haría?
- sé que la protegerás de  mí en caso de ser necesario, no puedo asegurar que pueda seguir separando las cosas, te estoy dando la oportunidad de recuperar a tu primer amor
Andrés comenzó a buscar un poco de música para amenizar la  charla, concentrado en los discos mientras Daniel continuaba observando por la ventana...
Rebeca termino de ducharse, mientras secaba su cabello en  el baño  observándose en el espejo, bajo un poco la velocidad de la secadora mientras la bajaba y volteaba para observar los productos   junto a la ducha, a su mente vino el aroma que  se desprendía del cabello de Daniel, un poco avergonzada detuvo la secadora y comenzó a buscar, Andrés había separado una botella rosa para ella la cual despedía un suave aroma a manzana,  por lo que busco en  las otras botellas hasta que dio con una pequeña botella negra  al abrirla pudo reconocer ese aroma, al cerrar los ojos recordó el momento en  el que Daniel había apoyado su cabeza en su hombro,  su corazón comenzó a latir fuertemente, sorprendida se puso de pie y volvió la botella a su lugar, para luego tomar la secadora y continuar con su cabello.
Daniel se había recostado en el piso junto  a la  ventana estirando sus brazos  sintiéndose a gusto con el amplio espacio, mientras Andrés recordó algo  volteando a Daniel le advirtió
-¡recuerda el día que es mañana,  debes ir a la cama temprano!
-tenías que arruinar el día- respondió mientras  se daba la vuelta para pegar su  rostro al piso molesto.
-perdonen la tardanza- dijo Rebeca quien ahora vestía un Pijama de color celeste que parecía quedarle un poco amplio,  sus mangas apenas dejaban ver   la punta de sus dedos.
De piel más o menos blanca y pecosa, su cabello era fino, largo y con ondas, de color castaño claro, Daniel  despego su cara del piso para observarle y luego volvió a pegarla contra el piso, Andres  dejo un disco a un lado y avergonzado le dijo:
-Pareces una muñeca
-gracias
Daniel se puso de pie y paso  junto a ella sin decir nada, sentándose en el piso, para luego ver el reloj  junto a la cocina:
-Mañana debo salir temprano, así que si haremos algo, hagámoslo ahora
Rebeca se acercó a él para sentarse pero  el   apunto con su mano a un sillón frente a él, ella se movió hasta el sentándose un poco molesta por aquel gesto,  Andrés dividió las cosas que habían traído en unos platos los que coloco en la mesa, Daniel se puso de pie y fue hasta el fondo del apartamento,  Andrés coloco dos copas  y un vaso, para luego sentarse junto a Rebeca, a los minutos después Daniel volvió con una botella de vino, la que le mostró a Andrés quien asintió, entonces el volvió a  sentarse en el piso  abrió la botella de jugo y se sirvió, mientras Andrés le ofreció un poco de vino a Rebeca quien tomo una copa gustosa
-¿tú no bebes?- le pregunto a  Daniel
- no bebo en casa
-no deberías beber en ningún lugar- dijo   Andrés desafiante
-¿siempre fue tan molesto?
Rebeca sonrió ante esa pregunta, sin duda la relación de ambos era muy cercana aunque aún no le parecía curiosa, apenas llevaban unas horas  juntos  sin duda pronto conocería sus historias, por ahora solo se limitaban a hablar de aquellas historias del pasado, el cómo Rebeca y Andrés se habían conocido, esas travesuras juntos, como  los niños les molestaban por siempre estar juntos, esas tardes de  tartas de manzana.
Rebeca le contó a Daniel que Andrés siempre había sido un poco cascarrabias pero atento y hacendoso, siempre ayudaba a su madre con las labores del hogar, por eso ella debía esperar  a que terminara antes de salir a jugar, ella no había aprendido a atarse bien los cordones de sus zapatos  hasta ya mayor, porque en ese tiempo cuando lo hacía no tardaban  en desanudarse y entonces era el quien se encargaba, también le defendía de los niños que la molestaban ya que siempre había sido tímida.
Daniel se sentía feliz de escuchar  esas historias de  la niñez de Andrés,  entre copa y copa, los veía reír juntos hablando del pasado, sentía su corazón aliviado,  al menos de esta forma podría devolver algo a Andrés quien había sacrificado tanto por el.
-ella era muy llorona, tenía que protegerla,  no solo era mayor que ella también más alto,  siempre la encontraba llorando en el patio de la escuela, siempre había algún niño que  la había molestado o algo así, era una gran responsabilidad pero como pago siempre me compraba un trozo de tarta de manzana.
- y ¿Cómo eras tú de niño?
Pregunto  a Daniel,  Andrés detuvo su copa a milímetros de su boca, mirandolo en silencio,  quien hizo lo mismo con su vaso el que regreso suavemente a la mesa, fijando su mirada en él y con  una voz apenas perceptible respondió:
-yo, siempre he sido igual…
Los tres quedaron en silencio por unos minutos, ella no parecía comprender del todo la situación, solo presentía que era algo sobre lo que no debía preguntar, después de todo solo era una persona de paso.
-¿recuerdas el parque   donde jugábamos?- pregunto Andrés intentando romper  aquel ambiente, ella asintió, por lo que el continuo- ya no existe, todo ello fue convertido en una fabrica
- es triste volver y  enterarme que todos los lugares de mis recuerdos ya no existen,  tu lograste salvar el sabor de esa tarta- Dijo Rebeca triste mientras apoyaba su cabeza en  el hombro de Andrés con un semblante triste, mezclado con el rosado de sus mejillas ya afectadas por el frió
-me alegro que eso haya servido de algo
Rebeca comenzó a dormirse, Daniel observo la hora percatándose que habían transcurrido más de las que él pensaba, cuando volvió su mirada a Andrés se percató que él también se había dormido, después de todo se había levantado temprano para ir a buscarle a   la fiesta de fin de verano y después había ido a buscar a Rebeca, desde entonces había trabajado sin parar,  fue hasta la habitación de Andrés a buscar una manta y de regreso entro a la habitación de  Rebeca abrió la cama y fue hasta el living  se paró  frente a ellos, les observo un rato,  pensando cómo sería mejor  dejarlos,  luego de considerarlo    corrió un poco al costado a Andrés con  cuidado de no despertarle, ladeo un como su cuerpo y lo cubrió con la manta, acto seguido  se dirigió hasta ella y la cargo en sus brazos  caminando cuidadosamente  hasta   la  habitación, la  dejo en la cama con cuidado y la cubrió, ella entre abrió los ojos un poco, Daniel se apartó lentamente para ir a su habitación, pero   ella lo detuvo    tomándolo de los hombros  lo tiro hasta ella abrasándolo,  Daniel quedo  a un costado se su rostro, se sentía algo mareado por el aroma a manzana que le rodeaba por lo que suavemente intentaba apartarse
-vine a buscarte, a pesar de todo no he podido olvidarte,  ¿es que me olvidaste?
Daniel  se levantó violentamente, pero solo puedo levantarse lo suficiente para percatarse de que ella hablaba en sueños,  volvió lentamente a la posición en la que estaba y   llevo su mano  hasta el  otro lado del rostro de  Rebeca acariciándola suavemente con sus dedos, enterró aún más su cabeza entre su cabello y  murmuro
-nunca te olvide,  te busque incesantemente, pero no pude llegar hasta ti, ahora no nos podremos  ver, deja de buscarme, pero no olvides que  te amo
Daniel se apartó lentamente, y dio la vuelta para marcharse,  cerró la puerta lentamente, volvió para acomodar un poco más a Andrés y apagar las luces, entro a su habitación y  se recostó en su cama, mirando al techo mientras pensaba, en lo que acababa de hacer sintiéndose un poco culpable, se durmió.
Los primeros rayos de sol  despertaron levemente a Andrés, el sol que entraba por la ventana daba directamente a sus ojos, por lo que tomo la frazada y se giró en la otra dirección, quedándose así por unos minutos para luego pararse sobresaltado dándole una mirada al reloj en la cocina, dio un grito enorme  el cual Daniel quien tenía su puerta abierta logro escuchar entre sueños, Andrés corrió hasta su puerta y al verlo acostado sobre la cama  grito:
-¡te he dicho que no te duermas  sobre la cama!
Daniel tomo     la frazada superior y  se enrollo en ella, Andrés entro en la habitación y tomándola del extremo, comenzó a tirarla para destapar a Daniel
-Vamos levántate, es tarde
-está bien  ya voy
Andrés abrió el closet de la habitación ruidosamente, con la intención de despertar más a Daniel, tomo un  poco de ropa de varios lugares y las llevo al baño, de regreso Daniel ya estaba sentado a un borde de la cama intentando despertarse. Por lo que le dejo en paz y golpeo la puerta de Rebeca, quien luego de un rato respondió diciéndole a Andrés que entrara, este abrió despacio y entro cerrando la puerta tras el:
-buenos días
-buenos días
-¿a qué hora debes salir?
-debo estar a las  9:30 en el barrio comercial
-ya son cerca de las 7:00 am,  preparare el  desayuno, hay un segundo baño  justo al lado del que usaste la vez anterior, puedes darte un baño ahí, creo que puedo pasar a dejarte    después de ir a  dejar a Daniel, el entra a las 8;15 pero el barrio comercial queda lejos  así que estaríamos justos de tiempo
Rebeca asintió, Andrés salió a toda prisa para preparar el desayuno, ella se levantó rápido preocupada de no atrasarles, abrió su maleta y saco un poco de ropa,  fue al baño y se dio un baño rápido, se vistió, paso junto a la habitación de Andrés la que se encontraba   vacía,  fue hasta la cocina, al verle  Andrés le pregunto
-          ¿quieres una taza de café?
-          Claro
Mientras le servía la taza sintió abrirse la puerta del baño principal y a Daniel entrar a su habitación de donde demoro en salir, Rebeca recordó la ropa que  usaba cuando le conoció en el auto, por lo que comenzó a preguntarse que tipo de ropa usaría ahora.   Cuando le sintió acercase  dio la vuelta emocionada   encontrándose con  Daniel con un extraño traje  sosteniendo un bolso, el que  tiro despreocupado  al sillón
-ese traje…- dijo ella atrayendo la atención de ambos-¿no parece un uniforme escolar?
-¿no tiene que parecerlo?, porque eso es lo que es- respondió Daniel mientras  tocaba su blazer y  giraba su cuerpo levemente como si modelase.
Rebeca dio vuelta desconcertada hasta Andrés quien  al verla asintió seguro
-Daniel  aún está en el colegio, tiene diecisiete años
Se sentó junto a Rebeca  pidiendo un  poco de tarta para acompañar su te, mientras ella aun desconcertada le observaba, luego pareció resignarse y tomo su café.
Luego de unos cuantos sorbos le volvió a ver, ahora percatándose bien con aquel uniforme su rostro lucia  más joven, dejándose llevar por su altura había pensado que era de su edad  incluso mayor que ella, después de todo para una persona  un poco baja como ella cualquier persona de más estatura parecía  mayor.

Después de  haber estado en el parque por su mente había pasado esa pequeña posibilidad de que en verdad fuese  Javier quien ocultase su identidad para saber si ella le recordase, pero ahora de golpe esa pequeña esperanza se desvanecía, seguramente aquel  encuentro con Javier que había tenido anoche solo había sido un sueño producto de todos aquellos recuerdos que habían aflorado y el vino.

lunes, 14 de septiembre de 2015

quiero encontrarte Capitulo 2

Andrés detuvo la punta del cuchillo por unos segundos  para prestar atención a lo que sucedía tras él,  respiro lentamente concentrándose en ello y continuo  con su trabajo, las horas parecían pasar más rápido con el movimiento de este y  las ollas:
-desde la infancia solo he querido sorprenderte y ahora que nos volvemos a encontrar,  solo soy un niñero, a esta edad…solo soy un niñero- pensó mientras secaba sus manos.
Preparo el  encimero de la cocina,  colocando cuidadosamente los platos, luego de esto camino hasta la puerta, dando una mirada primeramente a la habitación de Daniel, quien dormía   enterrado entre la ropa de su cama, dejando ver  apenas la punta de un mechón de su cabello, dio la vuelta y golpeo suavemente a la puerta de Rebeca,  tras no recibir respuesta  volvió a golpear, unos segundos más tarde logro escuchar como parecía levantarse por lo que pregunto
-¿puedo entrar?
-sí, adelante
Abrió lentamente la puerta, encontrándola sentada a un costado de la cama, aun dormida con  su cabello desarreglado,  entro a la habitación cerrando la puerta tras él,  avanzo hasta ella,  estirando su mano le arreglo un poco el cabello
-¿descansaste?
-si descanse muy bien…. ¿viniste a dejar la maleta?
-la maleta esta fuera, es primera vez que  vengo…. ¿ocurrió algo?
-no, nada
-te espero la comida esta lista
Dijo mientras se marchaba, cerró la puerta y aun sujetándola observo nuevamente a Daniel quien aún se mantenía en la misma posición
-si vas a fingir al menos esfuérzate- murmuro  molesto.
Volvió a la cocina  y tomo los platos para servirlos, pero una vez  tubo uno en su mano volvió a observar en dirección de las habitaciones,  volvió el plato a su lugar y   fue nuevamente   a la habitación de Daniel,  golpeo con su puño el  marco de la puerta notando que Daniel dio un  pequeño salto sorprendido
-ve a bañarte y  luego a comer
Aquel pequeño acto le hizo sentirse mejor consigo mismo,  volviendo renovado a la cocina  tomando nuevamente el plato, escucho abrirse la puerta de  Rebeca, quien  se encontró con  Daniel  junto a la puerta, era primera vez que ambos se encontraban frente a frente, Rebeca era una persona de estatura baja, mientras  el con sus largas piernas era una persona más alta que el promedio, pensó que quizás esa era la razón por la que se sentía intimidada frente a él, aunque hasta ahora solo había visto su  rostro adormilado, ahora observándolo más de cerca le pareció familiar y su corazón extrañamente se acelero
-¿ya me puedo mover?, ¿o me seguirás mirando?
Pregunto despreocupadamente, provocando el enfado de Rebeca , quien    dio la vuelta rápidamente a la cocina,   cuando ambos se dieron la vuelta   ella reconoció el perfume con el que había soñado, dando la vuelta rápidamente para ver la espalda de Daniel quien caminaba hasta el baño, se dio cuenta entonces que había estado nerviosa por aquel aroma mientras viajaban en el auto, probablemente eso había provocado que soñara con él, por lo que  prefirió olvidarlo y continuar hasta la cocina donde le esperaba  un plato de la sopa tradicional de la ciudad, al verla  la nostalgia le invadió, rodeada de los recuerdos de su infancia, al ver su expresión Andres sonrió
-esa es la sonrisa que quería ver
Dijo mientras ambos disfrutaban la opa hablando un poco de su niñes y envueltos en la nostalgia de aquellos días, entonces aquel hombre de la mañana que le pareció un desconocido que aun así le daba la sensación de comodidad volvió  a ser el Andres que ella recordaba
-de postre hay  tarta de manzana
-¿aún no lo recuerdas?
-es imposible que lo olvide, la comíamos  todos los días después del colegio…
-en la pastelería junto a la estación
-así que por eso trabajaste ahí
Interrumpió  Daniel quien  venía  con su  cabello mojado, una camiseta blanca   de cuello alto y mangas  largas y pantalones deportivos,   en sus hombros una toalla que aparentemente impedía que las gotas de su cabello mojasen su camiseta, el aroma de aquel perfume había desaparecido totalmente, solo se mantenía aquel aroma a Shampoo igual de embriagante, ahora su  cabello lucia más largo   casi cubriendo la totalidad de su   rostro, solo asomaba la punta de su nariz y sus labios
-este sujeto trabajo ahí muchos años, ¿fue para aprender a hacer la misma tarta para ella?-  pregunto  en el mismo tono burlesco que había usado contra Rebeca en  la puerta de su habitación
-¿vez? Por eso te dije que cambiarías de opinión, él se viste así en casa, ni siquiera eso, va por la calle así
-¿no veo por qué deba arreglarme para ir por el pan?- respondió mientras se sentaba en la silla disponible y comenzaba a comer
-¿Por qué trabajaste ahí?- pregunto  ella, provocando de Andrés  se sonrojase y Daniel sonriera  con una poco de malicia encarándole que no  había logrado desviar el tema.
-mi sueño….si…siempre fue ser Chef, por eso quise trabajar ahí, es una pastelería muy famosa.
Se dio la vuelta para  tomar una jarra de jugo que había dejado sobre  uno de los muebles tras él, intentando desviar nuevamente la atención de sí mismo.
Daniel disfrutaba de la comida en silencio al igual que Rebeca lo que hacía que Andrés no quisiese voltear, aquel silencio le hacía sentir que la charla anterior había quedado en pausa y se reanudaría en el momento que este diese la vuelta:
-el... ¿era tu único amigo? …-pregunto Daniel  mientras apartaba su plato para acercar la tarta
Andrés dio la vuelta rápidamente golpeando  fuertemente la jarra contra el  mesón, dirigiendo una mirada nerviosa a Daniel quien le dio una mirada molesto mientras  enterraba su  tenedor en  la tarta sacando un trozo con solo  un movimiento.
-fue mi mejor amigo por mucho tiempo…
-¿luego fue reemplazado?
Rebeca levanto su mirada  para observar a Andrés  un poco triste de escuchar eso, pero la verdad es que él ya lo sabía hace mucho tiempo por lo que a pesar de estar frente a Daniel se adelantó a decir
-lo fui  hasta que Javier llego
Daniel  observo de reojo a Rebeca quien asintió, ambos se quedaron en  silencio, mientras el volteo  fijando su mirada en la tarta apretando el tenedor en su mano, lo dejo a un lado y se levanto
-Bueno esto se volvió aburrido-
Dijo mientras se marchaba a su habitación,  el silencio  provocaba un ambiente incomodo, aunque  aparentemente las personas ahí se sentían incomodas por diferentes razones,  Daniel pensó que ya no hablarían más  sobre ello, era claro que  Rebeca se sentiría incomoda por herir los sentimientos  de Andrés, pero en el momento que llego a su puerta  le escucho preguntar
-¿no has sabido del?
Daniel volvió tan rápido  hasta la cocina que no le dio oportunidad a Andrés de reaccionar tomándolo del  brazo lo saco desde atrás de la cocina
-vamos a comprar algo para la noche, quiero escuchar como eras de niño
Juntos salieron del apartamento   sorpresivamente, le arrastro hasta el ascensor, pero antes de entrar sacudió su brazo soltándose
-¿Qué pretendías hacer con esa pregunta?, ¿vez lo que provocas?
-solo…tenia curiosidad
-¡deja de ser tan infantil!
-¡fuiste tú el que quiso traerla! ¡Sabias que estas cosas sucederían!
-si quieres decirle  algo díselo tu
Daniel le empujo contra la pared, colocando sus brazos para impedirle moverse
-te prohíbo  decirle quien soy
-te acabo de decir  que yo no le diré nada
Daniel retrocedió ya un poco más calmado, volvió a la puerta del ascensor, entonces pareció recordar algo, comenzó a buscar en sus bolillos, al verle Andrés comenzó a hacer lo mismo
-no trajimos dinero, hay que volver por el- dijo Andrés dando la vuelta hacia   el departamento
-ella volverá a preguntar, ¿Qué le dirás?
-la verdad, que no he tenido noticias de el en años, ahora la enviare contigo, saca toda la información que  quieras pero no quiero que vuelvas a hacer algo como esto, no quiero que la lastimes, ni que te lastimes
-perdón, no era mi intención que escucharas algo como eso
Andrés volteo con una mirada madura en su rostro
-siempre supe que había sido remplazado, no hay novedad en ello, pero no te perdonare por la actitud grosera de hace un rato,  te hare pagar-  sonrió  mientras lo invitaba a entrar.
Al abrir la puerta Rebeca lavaba los platos, al verla  Andrés corrió a la cocina, mientras  Daniel grito desde la puerta
-olvidamos el dinero, ¿Por qué no me acompañas tú? Así conoces el barrio.
Después de aquella repentina y sospechosa salida ella se sentía aún más incómoda frente a Andrés, por lo que seco sus manos en silencio y salió junto a Daniel, quien antes de cerrar la puerta   movió sus labios en dirección a Andrés quien logro leer un “gracias” y cerró la puerta tras él.
Coloco sus manos en  los bolsillos de su pantalón, Rebeca no dejaba de sentir que había algo mal en su apariencia además de su cabello mojado, por lo que no le quitaba la vista de encima mientras examinaba una y otra vez su atuendo, al bajarse del ascensor logro notar lo que ocurría, pero Daniel  quien parecía  ignorarla a propósito se adelantó, ella se apresuró a sujetarlo de su polera, el  se detuvo girando su  cabeza sobre su hombro para observarla
-olvidaste quitar la toalla de tus hombros
Daniel se quedó inmóvil por unos segundos, probablemente por la vergüenza de ello, luego lentamente   tomo  la toalla doblándola cuidadosamente  mientras la observaba, parecía murmurar algo, por lo que ella se acercó para escuchar
-estoy seguro que él se percató, estoy seguro que lo sabía, sé que no me dijo a propósito
Rebeca sonrió  un poco más  relajada, le ofreció llevar la toalla, pero él se negó  doblándola con cuidado para colocarla en su brazo,   caminaron juntos hacia la salida, nuevamente en silencio, sin mirarse, solo pendientes de lo que estaba delante  de cada uno,  Rebeca  se preocupaba de no perderle de vista ya que implícitamente le estaba guiando:
-Andrés me dijo que venias  en busca de tu padre
Dijo Daniel intentando romper el silencio en el aire o más bien intentando  lograr una conversación que le permitiese obtener la información que tanto deseaba.
-cuando nos fuimos de esta ciudad nos dijo que nos adelantáramos, que nos encontraría  pero…jamás llego
-eso fue hace 14 años ¿recién ahora lo buscan?
-eso es lo extraño, estos años solo yo me  he preguntado por su paradero, mi madre incluso volvió a casarse, mi hermana mayor  hace como si no le importase...
-entonces desconfías de ellos…
Al oír eso ella se detuvo,   sintiéndose avergonzada, Daniel no lo noto y continúo caminando 
-debes pensar que soy de lo peor por desconfiar de mi familia
Él se detuvo para responder, pero entonces se dio cuenta que la había dejado atrás, volteando para  encontrarla sonrió y  respondió:
-no soy  la persona más idónea para hablar de  lazos familiares, hace  unos  siete años que no me relaciono con ellos…
“Podríamos decir que mi trabajo es cuidar al niño rico que escapo de casa”, aquellas palabras de Andrés hicieron eco en su cabeza,  comenzó entonces a sentirse curiosa por  Daniel,  su relación con Andrés no hacía más que parecerle extraña, sobre todo después de lo que había sucedido hace un rato, no dejaba de pensar que había algo más profundo tras esto, además del hecho de que le ocultaban algo.
Caminaron un poco más  llegando a un  pequeño supermercado, entraron  mientras discutían que snack llevarían para la noche,  Rebeca quería algo para beber pero él le  conto sobre la reserva de vinos de Andrés, por lo que eligieron una botella de jugo de naranja, entre  algunas papas y galletas.
Daniel  pareció reaccionar nervioso al oír la voz de unas  chicas que se acercaban, Rebeca noto como su altanera actitud cambio,  su orgullosa y erguida    espalda se encorvo un poco, mientras buscaba  en sus bolsillos hasta que saco sus audífonos, lo cuales  se colocó de inmediato , ella noto que esta vez no estaban conectados, le quito  rápidamente el canasto de comprar y camino  rápidamente hasta la caja , ella se quedó un poco atrás, percatándose que las  chicas le quedaron mirando
-¿ese no es Daniel?
-así que una persona como el sale, que sorpresa
-es una lástima, es tan  apuesto, pero  su personalidad es tan extraña
Rebeca quería  seguir escuchando pero  Daniel salió aprisa dejándola atrás, por lo que apresuro el paso para  alcanzarle , una vez lejos  se quitó los audífonos  guardándolos dentro de la bolsa,  se mantuvo caminando en silencio, esta vez era  un silencio incomodo, por lo que Rebeca intento  romper con el desviando el tema, sintió que por ahora era mejor no  preguntar nada:
-pero no solo  busco a mi padre, también a ese chico  del que hablábamos Javier
Daniel suspiro probablemente aliviado de que ella no preguntara sobre lo sucedido, observo a su alrededor y dio una mirada a las bolsas
-en la siguiente calle hay una pequeña plaza, si quieres hablar de  ello podemos hacerlo ahí, así no te sentirás incomoda por Andrés
Rebeca asintió,  se sintió aliviada del hecho de que  el  volviese a  ser el mismo que  conocía, ahora que lo pensaba, en solo un par de horas se había acostumbrado al altanero Daniel, ambos se sentaron en  los columpios  Daniel saco una paleta de dulce  desde una de las bolsas, antes de colocarlas a un costado y la ofreció a  Rebeca, cuando la recibió  volvió a sentir  que el rostro de Daniel le era  familiar, pensando en ello recordó entonces una escena así ya había ocurrido antes, entonces quiso probar suerte y   comenzó a columpiarse  con la paleta aun en sus manos mientras decía:
-fue hace 14 años, 1 mese antes de que me fuese,  se mudó junto a nosotros un nuevo vecino, en ese entonces yo tenía 13 años,  mis padres  peleaban con frecuencia,  por lo que solía  ir  a una parque cercano a llorar mientras me sentaba en los columpios. Andrés siempre iba a molestarme con la intención de que me enojase y  no llorara más, pero  ese día   alguien se sentó a mi lado y  cuando lo mire era un chico  de más o menos mi edad quien  me ofreció  una flor mientras me pedía que dejara de llorar, más tarde supe que se llamaba Javier y tenía 17 años,   Andrés tenía 15, como éramos mas o menos  de la misma edad comenzamos   una  gran amistad rápidamente, siempre he sido tímida, insegura y un poco llorona, pero en ese entonces era  mucho peor,  por lo que los dos siempre estaban cuidándome, no se i las peleas de mis  padres se escuchaban desde  su casa pero cada vez que me escapaba al parque Javier llegaba con una flor  y me abrasaba hasta que dejaba de llorar, entonces    me acompañaba  hasta  que volvía  a sonreír…
-el.... ¿te gustaba?
-si pero nunca me atreví a decírselo, entonces  un día sin aviso me mude,  me tomo mucho  tiempo  volver a  este país, tuve que terminar mis estudios y juntar el dinero para este viaje… es ridículo ¿no crees?,  vine aquí  con la esperanza de encontrar al padre que desapareció sin  dejar rastro y al chico que solo conocí por 1 mes, no se si el se acuerde de mi o si habrá deseado encontrarme
-el si se acuerda de ti….no  sé  por qué. Pero tengo esa impresión, aunque Andrés no tenga ya contacto con el, creo que sabe que el si te recuerda, que el si te busco, quizás en este momento no pueda  buscarte y este esperando a que le encuentres.
-¿como estas tan seguro de ello?
-a simple vista me doy cuenta que no eres alguien fácil de olvidar- dijo sin inmutarse 
-¿crees que encuentre a ese chico?
Daniel se puso de pie y tomo las bolsas, ella se levantó junto a el
-creo que lo encontraras- respondió  comenzando a caminar, intencionalmente dejo que ella se adelantara, entonces murmuro- pero si lo encuentras puede que  sufras mucho, puede que tú también me odies…
-vamos no te quedes atrás, llevas ropa muy ligera y va a atardecer


Daniel le alcanzo,  estuvieron todo el camino sin hablar como si ambos no quisiesen escapar algún sentimiento de sus corazones que pudiese disolverse en sus palabras.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Quiero encontrarte Capitulo 1

Hay encuentros que no podemos saber si son una  bendición o una maldición,  hacen que el mundo parezca tan pequeño como un grano de arena, que  el pasado  nos siguiese sin darnos una opción de escapar.
Rebeca  regresaba a su ciudad natal  luego de pasar 14 años viviendo en el extranjero, en ese entonces su familia tenía una pequeña empresa que pasaba por una inestable situación económica su padre decidió  vender aquella empresa y con el dinero de esta envió a su familia a vivir con unos parientes en el extranjero, prometiendo reencontrarse con ellos, cosa que jamás sucedió, a los más tarde recibieron la  noticia de que  había desaparecido.
Buscaron por años pero la escena de su desaparición les hizo perder las esperanzas de volverle a encontrar…
Ella regresaba con la esperanza de poder reabrir el caso de la desaparición de su padre, además de  reencontrarse con su  primer amor, un niño  unos años mayor que ella, quien se había mudado un mes antes de que marcharan, aquel niño para ella siempre había sido su príncipe azul, por eso ahora estaba dispuesta a encontrarlo, aunque había perdido todo contacto con la gente de aquella ciudad como un intento de su familia  de superar la pérdida del padre, había logrado contactarse con su amigo de la infancia quien amablemente  le ofreció una habitación de su hogar el que compartía con otros chico, para que pudiese ocupar durante su estancia, ya que el ir y venir con los papeleos, además de que realizaría una búsqueda por la ciudad y conocidos de su padre, sería un gran gasto, por lo que la oportunidad de al menos poder ahorrar en el alojamiento le hacía feliz.
Espero fuera del aeropuerto junto a su equipaje, a medida los minutos pasaban comenzó a temer que todo fuese una broma de aquel chico y que este no viniese por ella, por lo que el paso de los minutos se volvió más y más insoportable, se sobresaltó al escuchar  el tono de su teléfono avisándole de un mensaje, el cual se apresuró a revisar, sintiéndose ansiosa al ver que se trataba del número de Andrés su amigo de la infancia “ si eres las chica de  la maleta de líneas rosas, estoy  dos auto s a la derecha “, levanto la mirada  rápidamente buscando en aquella dirección, encontrándose con un hombre de más o  menos su edad que  le observaba    curioso  parado junto a la puerta del chofer, temerosa levanto la mano, a lo que él respondió de igual manera, provocando que ambos sonrieran al unísono.
 Él se acercó rápidamente para ayudarle con las maletas mientras saludaba, algo a prisa ya que se había detenido  en un lugar  donde no podía estacionarse.
-discúlpame llegue un poco tarde, tuve que ir por mi jefe, además soy pésimo fisionomista, no estaba seguro de que fueses tú.
- no tienes que disculparte
Ambos se apresuraron al auto, el cual más de cerca, Rebeca pudo notar que se trataba de un modelo un poco  lujoso, luego de guardar la maleta, Andrés noto como  ella observaba  el auto,  avergonzado se apresuró a aclarar:
-no es mío…. No tendría  como pagar ese tipo de auto, es de mi jefe- la guio hasta la puerta tras el chofer abriéndola  nervioso- no tuve tiempo de llevar a mi jefe a casa así que está aquí,  perdón pero tendrás que sentarte junto a él.
Rebeca se sentó   rápidamente avergonzada,  espero hasta que   comenzara a conducir para dirigir su mirada hacia su acompañante, era un hombre joven vestido de manera casual  pero muy a la moda, además  podía notar a simple vista que su ropa era  sumamente cara, él dormía despreocupadamente   con su cabeza apoyada    en el respaldo de su asiento, llevaba unos audífonos puestos   ella podía escuchar levemente la música  por  lo que podía suponer que los llevaba para que la música tapase el ruido ambiente y así poder dormir.

-¿tu jefe no se molestara por este desvió?- pregunto ella en un todo de voz un poco más bajo
-su  nombre es Daniel…. le molestara si lo llamamos “Jefe”,  aunque parezca una persona intimidante es muy permisivo,  cuando le dije que  vendríamos por ti solo me pregunto si podía dormir y me dijo que te saludara de su parte
-¿trabajas en su empresa?
-no…se podría decir que soy su niñero
-¿su niñero?
-podríamos decir que mi trabajo es cuidar al niño rico que escapo de casa
-no me digas que….
-creo que ya lo entendiste… la persona que vive conmigo es el
Rebeca no entendía  porque, jamás le había sucedido con una persona, menos con una que hasta entonces solo había visto durmiendo, pero la  sola presencia de él  le intimidaba y hacía sentir incomoda,  14 años sin contacto era tiempo suficiente para convertir a Andrés en un extraño, pero   ella se sentía cómoda junto a él, no era así con Daniel, por lo que no se imaginaba viviendo bajo el mismo techo.
Andrés comenzó a tararear una pegajosa canción mientras conducía adentrándose  en la zona urbana, aquella ciudad que entonces solo por poco se diferenciaba de un pueblo ahora era una   moderna  llena de edificios enormes y calles atochadas de autos,  Andrés observo a Rebeca por el retrovisor, al verla  emocionada observando por la ventana sonrió, mientras se detuvo en el trafico comenzó a  pensar si lo que estaba haciendo era correcto o no, volvió a observar por su retrovisor, pero esta vez dio una mirada a Daniel quien aún  dormía, dio un gran suspiro que no pasó inadvertido para  Rebeca  
-¿sucede algo?
-creo que estaremos atorados en el tráfico por un rato-   respondió el mientras  escondía su mirada en el volante.
Daniel se acomodó mientras dormía, doblando un poco su  cuerpo en dirección a Rebeca, la que se sobresaltó ante ese movimiento repentino,  quedando un poco incomoda sus por piernas que invadían su espacio.
Ambos se quedaron en silencio  mientras ella intentaba  apartar discretamente las piernas de Daniel para volver a acomodarse, había algo que quería preguntarle a Andrés pero aun no encontraba el momento para hacerlo, pero este como si pudiese leer su mente o tal vez simplemente era la pregunta más obvia en aquella situación dijo:
-nuestras antiguas casas ya no existen…hace unos años compraron esos terrenos por la reestructuración de la ciudad, mis padres se marcharon al campo, como el pago fue bueno  ahora viven sin preocupaciones en una gran casa,  no me atreví a decírtelo cuando me contactaste
-ya veo…
Siguieron su camino lentamente en silencio,  apoyándose en la ventana ahora con una mirada melancólica, comenzó a pensar que encontrar alguna pista de su padre o de  aquel chico sería difícil la ciudad ya no era la misma y con aquella casa se había  desvanecido su única pista, comenzó a creer que ese viaje era un error, después de todo su madre se lo había dicho, lo mejor era asumir el hecho de que no volverían a saber de su padre, sentía que era la única que no había podido dar vuelta la página y continuar con su vida, porque aunque el tiempo pasara, una parte de ella seguía detenida en el día de su partida de esa ciudad,  por ello pensó que una vez ahí el tiempo de aquella parte detenida también comenzaría a correr, pero ahora parecía estancarse más y más
Daniel volvió a acomodarse esta vez giro en  la otra dirección, dejando caer su cabeza de golpe sobre los hombros de Rebeca quien pareció congelarse nerviosa, sin atreverse a moverlo se quedó ahí, inconscientemente intentaba contener la respiración para no despertarle
Andrés  continuo conduciendo por la ciudad, Rebeca notaba como cada vez   el  vecindario parecía más y más lujoso, luego pensó que era lógico que una persona con un chofer personal y ese tipo de automóvil viviese en un lugar así,  pensando en eso intentaba distraer su atención observando por la ventana, pero la suave mezcla entre Shampoo y perfume que emanaba  de la persona  junto a ella llamaba una y otra vez su atención,  haciendo que por primera vez en todo ese recorrido sintiese curiosidad por verle más de cerca, pero a pesar de sus sutiles esfuerzos el Angulo en el que su rostro se encontraba no le permitía  verlo.
-ahora que está dormido puedo decirlo- dijo de pronto Andrés sobresaltando a  Rebeca – Daniel es una persona fácilmente mal interpretable,  aun que puedas pensar que es una persona malcriada,  fría o cualquier mala impresión que  tenga, recuerda siempre que  le cuesta mucho demostrar sus emociones, su personalidad desagradable es su forma de  defenderse.
-lo que dices no me tranquiliza mucho
-esa no era mi intención….bueno vamos llegando
Ella  observo por la ventana viendo un lujoso edificio, no lograba  ver el final de este, el edificio  brillaba con sus enormes ventanales  y un hermoso jardín exterior, rebosantes de elegancia,  las calles alrededor completamente limpias,  llenas de  edificios  y establecimientos igualmente lujosos, ingresaron  a un estacionamiento subterráneo, muy espacioso,  estacionaron muy cerca de la puerta, entonces Andrés desabrocho su cinturón y volteo  para   tocar  el hombro de Daniel para despertarle, luego volvió  hasta la  puerta para bajar .
Segundos después de aquel  sutil toque  Daniel  pareció comenzar a despertar,  había sido tan sutil la forma en que Andrés le había tocado que hiso dudar a Rebeca sobre el echo e que Daniel hubiese estado despierto todo el camino, el   aparentemente aun  algo dormido sin aun apartar su cabeza su hombro, comenzó a buscar torpemente sus audífonos para quitárselos,  Rebeca  inclino su cabeza hasta el para poder observar lo que hacía, en el momento que el lentamente  levanto la suya para observarle,  sus miradas se encontraron  a milímetros de distancia, a pesar de que ella sonrojo de inmediato, el aun con  sus ojos adormilados no pareció inmutarse y suavemente dijo:
-hola
Para luego apartarse despreocupadamente y  estirar su cuerpo mientras bostezaba, Andrés abrió la puerta junto a Rebeca invitándola a descender, tras ella  Daniel quien sin preocuparse por algo comenzó a caminar hacia el interior del edificio aun adormilado
-la llevare hasta  la entrada para  mostrarle todo- se apresuró a decir  Andrés, el  levanto su mano  mientras caminaba dejando en claro que había escuchado.
Andrés cerró la puerta e invito a Rebeca  a seguirle, juntos llegaron hasta  una puerta diferente a la  donde   Daniel había entrado, encontrando un ascensor  al cual accedieron, cuando las puertas se cerraron Andrés comenzó a explicar
-aunque  este edificio es lujoso no todas las personas  aquí tienen el mismo nivel económico, por  eso podríamos decir que esta entrada es la general  que te lleva a las áreas comunes y jardines además de la zona donde viven  los “no tan ricos” por decirlo de alguna manera, en cambio la puerta por donde se  fue Daniel es la parte sumamente exclusiva del edificio, aunque  los departamentos no difieren mucho de los de esta parte, el nivel de seguridad es muchísimo mayor, ahí viven personas influyentes, celebridades….y nosotros
Descendieron del ascensor mientras  Rebeca parecía un poco desconcertada, jamás hubiese pensado que  llegaría a un lugar así,  él le enseño las medidas de seguridad,   como ingresar al edificio, además de solicitar una tarjeta de entrada para que pudiese usar y de presentarla al personal de seguridad, ella se sentía  incomoda de solo estar ahí, parecía un mundo completamente distinto al que ella acostumbraba. Incluso llegaba a sentir que su ropa no era la adecuada para vivir  ahí.
-el vivir en un lugar así fue una condición  de la familia de Daniel, no puedo darte los detalles, pero  créeme que lo menos que él quería era vivir en un lugar así, es más los primeros meses  vivíamos en un pequeño apartamento al otro lado de la ciudad
-pensaba que  era alguien aferrado a este tipo de vida
-¿lo dices por su ropa?- pregunto a lo que ella asintió con su cabeza- creo que cambiaras e opinión con los días.
Llegaron a  la puerta del apartamento, al abrirse esta    dejo tras de sí un  espacioso apartamento,  desde la puerta era imposible lograr verlo todo,  un enorme ventanal con una hermosa vista de la ciudad,  Rebeca camino inconscientemente hasta el, como se encontraban en el piso 20 parecía que podía ver toda la ciudad desde ese punto, Andrés sonrió, luego de ver su reloj dijo:
-aún quedan algunas horas para el almuerzo, debes estar cansada,  te esperare para el almuerzo
Ella acepto,  en la guió por un pasillo hasta una habitación parados junto a la puerta, Rebeca de inmediato noto que la puerta de enfrente estaba abierta inevitablemente miro hasta el interior donde  sobre una enorme cama   dormía Daniel, Andrés entro  volviéndolo a despertar, él se levantó aun dormido, Andrés abrió  la cama y este volvió a acostarse, acto seguido  lo tapo.
-te he dicho que debes meterte dentro,  ¿te despierto para el almuerzo?
-cena- apenas respondió a causa del sueño.
Salió de la habitación disculpándose,  se acercó a la puerta, sostuvo la perilla y pareció un dudar un poco en girarla,  luego de un pequeño suspiro la abrió rápidamente, revelando una  habitación con una  gran cama  de cobertor rosa, almohadones  y cojines a todo, además de un gran oso de peluche rosa que luego  de observarlo bien parecía para sentarse, Rebeca entro un poco extrañada de una habitación tan exageradamente femenina en un apartamento de dos chicos
-Daniel quería que te sintieras cómoda y preparo esta habitación para ti, creo que exagero
-¡compro todo esto solo por mí! ¿Por qué?
-déjalo es una persona extraña, como sea  intenta dormir, te despertare al almuerzo, iré por la maleta
Al cerrarse la puerta Rebeca se sentó en la cama, la cual era sorprendentemente  suave,  dejo caer su cuerpo sobre los cojines, mientras  intentaba asimilar el hecho de que una persona que ni si quiera se había molestado en presentarse y parecía ignorar su presencia, había comprado  todo eso para ella, de pronto se levantó  y abrió la cama para meterse dentro para no ser regañada por Andrés sin daré cuenta se durmió.

Rebeca  dormía sobre muchas  plumas  mientras otras caían  lentamente  acariciando su rostro, aquella sensación le hacía sentirse muy relajada, además de un suave olor que le hacía desear sentirlo más cerca de pronto una voz le dijo
-he esperado mucho para verte… quiero saber qué tipo de persona eres…

Le pareció escuchar el sonido de la puerta lo que le hizo despertarse ligeramente, observo a su alrededor  pero no parecía haber señales de que alguien hubiese estado ahí,  pensó que todo era producto del sueño y su imaginación ya que el aroma de aquel sueño  aún permanecía junto a ella, cerro sus ojos y nuevamente volvió a dormir.

martes, 8 de septiembre de 2015

quiero encontrarte intro

Rebeca y Andres son 2 amigos de la infancia que crecieron juntos,  Andres esta enamorado en secreto  de ella, pero  su relación cambia cuando a sus vidas llega Javier un chico 4 años mayor que  Rebeca,  quien parece mas atento a ella y la consuela por las peleas entre sus padres a causa de los problemas en la empresa de  su padre, aun así los 3  se hacen amigos  y comparten todos los días por poco mas de un mes, hasta que de pronto Rebeca y su familia abandonan el país, pero su padre quien quedo en alcanzarlas despues nunca llega.

14 años mas tarde Rebeca ahora de 27 años regresa en busca de las pistas de su  padre, ademas de intentar volver a  encontrarse con Javier, para ello se logra poner en contacto con Andres quien le ofrece quedarse en el apartamento que comparte con otro chico para que así ahorre en la estadía, cuando llega al aeropuerto  Javier llega en un auto lujoso, entonces se entera que  con quien comparte el  apartamento es su jefe quien aparentemente huyo de casa,  Rebeca se siente intimidada por esta apuesta persona he inevitablemente piensa que puede tratar de Javier.

el chico en cuestión es Daniel quien tiene aparentemente problemas para relacionarse con las personas o mas bien no quiere hacerlo, pero algo parece ocultarse tras el amable gesto de Daniel al permitirle quedarse en apartamento, tanto el como Andres parecen ocultar algo y estar mas  relacionados con Rebeca de lo que aparentan,...

¿que ocurrió con el padre de Rebeca?, ¿que ocurrió con Javier?. ¿quien es realmente  Daniel?, ¿en que están involucrados Javier y Daniel?, ¿como seguira la historia de estas tres personas?..... Para estas respuestas y mas no dejen  de leer esta historia