Las investigaciones de Rebeca no rindieron muchos frutos, la persona con la que debía juntarse de pronto no accedió a reunirse, es mas desapareció de la ciudad sin dejar rastro, lo que le pareció extraño he infundio un poco de temor en ella, por lo que tomo la decisión de regresar al apartamento.
Al abrir la puerta escucho ruidos, por lo que tomo su teléfono dejándolo listo para marcar a Andes en caso de ser necesario, entro lentamente dejando la puerta abierta encaso de necesitar escapar, llego hasta la sala donde todo parecía estar en orden, al observar hacia el pasillo vio la puerta de Andres abierta y camino lentamente, comenzó a pensar si era mejor salir y avisarle a Andres antes de seguir adentrándose en el departamento, esta idea sonaba mas fuerte en su cabeza a medida que los sonidos se hacían mas fuertes dejando en claro que había alguien en la habitación, pero antes de darse cuenta ya estaba asomándose en la puerta, se sintió aliviada al reconocer la espalda de Daniel y dio un enorme suspiro, el que hizo saltar a Daniel, quien se dio vuelta asustado, dejando caer un botiquín que se desparramo por el piso, al verla respiro un poco agitado, pero rápidamente se volteo afirmándose en el mueble, Rebeca le había visto claramente, por lo que decidió acercarse, pero el parecía evitar mirarle, por lo que ella aprovecho su baja estatura para pasar bajo su brazo y meterse en el espacio entre el y el mueble, ahí pudo ver a poca distancia su cara con algunos moretones y raspillones.
-vamos a curar eso antes que llegue Andres
el retrocedió notoriamente avergonzado, realmente no era de Andres a quien quería ocultar aquello, si no que había sido descubierto por la persona que quería evitar.
Rebeca ordenaba las cosas que habían caído del botiquín, el se mantenía quieto en silencio, mientras la observaba, sus labios temblaban como si sus palabras quedaran atoradas en ellos sin poder salir, ella se puso de pie y le invito a la sala donde estaba mas iluminado, una vez ahí abrió las cortinas y la ventana para dejar entrar una fresca briza al apartamento que se había tornado caluroso por el sol, cuando volteo lo encontró recostado en el piso junto al botiquín, por lo que se sentó junto a el, dio una palmada en sus piernas, luego de pensarlo unos segundos movió su cuerpo hasta ella colocando su cabeza en su regazo, cerrando los ojos, mientras ella empapaba un algodón en alcohol le decía
-a tu edad es común pelear con tus compañeros, pero es mejor evitar llegar a los golpes
comenzó a limpiar las heridas, le llamo de inmediato la atención el que el seguía tan relajado como estaba a un comienzo, no parecía reaccionar, lo común era que las personas se quejaran del ardor o por lo menos mostraran alguna reacción en el rostro.
-no te hagas el fuerte, entiendo que debe doler
Daniel no respondió, por lo que lo miro con mas atención percatándose de que se había dormido, termino de curarle y se quedo un rato acariciando su cabello, ese chico aveces parecía un hombre otras veces un niño, mostraba tantas caras diferentes de si, que le costaba imaginar cual era el real o quizás todas eran las que formaban quien era.
se sintió observaba entonces dio una mirada a la puerta, donde estaba Andres sonriendo en tono burlesco, entonces recordó que no había cerrado la puerta, el al fin cerro la puerta avanzo hasta ellos y con un semblante serio se paro junto a ellos con sus brazos cruzados, luego de unos segundos Daniel se levanto presuroso:
-esta bien, esta bien, voy a tu habitación
dijo mientras se marchaba avergonzado al quedar al descubierto, Andres se disculpo con ella y se fue tras el, intentando ordenar sus nervios al darse cuenta de que el había estado fingiendo dormir, observo la habitación, notando que la mochila de Daniel tenia un tirante roto, mas bien parecía que lo habían arrancado, ademas de que se había descocido en la parte delantera, por lo cual muchos libros se habían caído, entre ellos un cuaderno que parecía arrugado, como si alguien lo hubiese sujetado con fuerza, por lo que acerco a levantar lo.
-¿hasta cuando ocurrirá esto?, mañana mismo iré a ponerle fin
-ya te dije que no importa
-¿como es posible? mira tu rostro
-déjalo, no duele, es mas me trae recuerdos
Andes lo invito a sentarse junto a el, lo abrazo apoyándolo en su hombro, acariciando su cabello, conteniendo las lagrimas
-perdona, pero no se si algún día pueda ser normal
-tu eres sorprendente, no tienes de que disculparte
- ¿podrías ocultar esto de ella?
-supongo que no quieres que vea este lado tuyo
el asintió, provocando una sonrisa de Andres.
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